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¿Carne amarillenta? El dato que tenés que saber antes de decir "no la llevo"

Aunque muchas personas desconfían de la carne con grasa amarilla y creen que está vieja o es de mala calidad, especialistas aseguran que el color tiene relación con la alimentación del animal y no necesariamente representa un riesgo para la salud.

QPJ SOCIEDAD

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A la hora de comprar carne, una de las dudas más comunes entre los salteños aparece frente al mostrador de la carnicería: ¿conviene elegir cortes con grasa blanca o amarilla?

Aunque muchas personas asocian la grasa amarillenta con carne vieja o de menor calidad, especialistas aseguran que esa idea es un mito bastante instalado y que el color no determina si el producto es mejor o peor.

La principal diferencia entre ambas tiene que ver con la alimentación del animal durante su crianza.

Los novillos criados a pasto consumen grandes cantidades de carotenoides presentes en los campos naturales, especialmente beta-caroteno, un pigmento que se acumula en la grasa y le da ese tono amarillo característico.

En cambio, los animales alimentados principalmente con granos o en sistemas de feedlot suelen desarrollar una grasa mucho más blanca.

Lejos de indicar un problema sanitario, la grasa amarilla suele estar relacionada con sistemas de producción más naturales y tradicionales.

Especialistas explican que, desde el punto de vista nutricional, no existen diferencias extremas entre ambas carnes. Sin embargo, algunos estudios señalan que la carne proveniente de animales alimentados a pastura podría contener una mayor cantidad de omega-3, antioxidantes naturales y vitamina A.

También cambia el sabor. Las carnes de pastura suelen tener un gusto más intenso y marcado, mientras que las de feedlot presentan una textura más uniforme y un sabor más suave.

En muchas carnicerías y supermercados todavía se asocia la grasa blanca con cortes "premium", principalmente por una cuestión estética y comercial. Pero nutricionistas remarcan que el color no define la calidad real del producto.

Sobre el consumo de grasa vacuna, los especialistas recuerdan que las grasas saturadas deben consumirse con moderación, ya que el exceso puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes.


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