Escándalo

Denuncian un desvío millonario que dejó a la Ruta 52 de Jujuy en un estado crítico

La denuncia contra el gobierno nacional acusa a los funcionarios de retener cerca de 400 mil millones de pesos destinados al mantenimiento de las rutas para usarlos en el Tesoro Nacional. En Jujuy la situación es alarmante: el Corredor Bioceánico y la Cuesta de Lipán están en total abandono.

Una bomba política y judicial estalló en las últimas horas a nivel nacional y las esquirlas pegaron de lleno en el norte. Trabajadores de Vialidad Nacional presentaron una durísima denuncia penal contra las máximas autoridades del gobierno nacional, acusándolos de un presunto desvío multimillonario de fondos que debían usarse sí o sí para arreglar los caminos.

Según el planteo que ya investiga la Justicia Federal, la Nación habría retenido de prepo cerca de 400 mil millones de pesos provenientes del impuesto a los combustibles, una caja con asignación específica por ley que, en vez de ir a parar al asfalto, se habría desviado para la compra de títulos públicos y para financiar al Tesoro Nacional.

Esta presunta jugada de los funcionarios nacionales repercute directamente en el bolsillo y la seguridad de todos los jujeños que viajan a diario. El recorte total de los recursos viales dejó a las rutas de nuestra provincia en un estado de abandono absoluto, donde ya no alcanza con tirar un poquito de brea o hacer un bacheo solidario. Con respecto a esto, el diputado provincial Iván Poncio se hizo eco de la preocupación generalizada y advirtió sobre el tremendo impacto que este parate de las obras estatales genera en la infraestructura del norte, donde los accesos federales quedaron en una situación de total vulnerabilidad.

La preocupación principal está puesta sobre la Ruta Nacional 52, un corredor estratégico fundamental que une la localidad de Purmamarca con el paso fronterizo de Jama hacia Chile, y que hoy presenta un panorama desastroso que pone los pelos de punta a cualquier conductor. El punto más crítico de todo el tendido se encuentra en la emblemática Cuesta de Lipán. Quienes pasaron por ahí en los últimos días aseguran que el estado de la calzada es calamitoso, superando ampliamente la necesidad de simples tareas de mantenimiento y transformándose en uno de los sectores más peligrosos del norte.

La falta de obras no es solo un dolor de cabeza para los autos particulares, sino que le pega un bofetón tremendo al turismo que sube a las Salinas Grandes, a la producción local y al comercio internacional, teniendo en cuenta la importancia estratégica que tiene la traza dentro del Corredor Bioceánico.

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