"A ver la mochila": la revisión que se viene ante la ola de amenazas en los colegios
Los carteles son claros y tienen la fecha de mañana 17 de abril, ante la incertidumbre y el pánico, este es el camino que tomaron algunas autoridades escolares.
Alerta en Jujuy y el país por una ola de amenazas de tiroteos en escuelas. El comunicado que se difundió en Salta para desactivar cualquier tipo de actividad delictiva o que atente contra la integridad de los estudiantes.
Una creciente preocupación atraviesa a la comunidad educativa en Jujuy y otras provincias del país tras la aparición de amenazas de tiroteos en distintos establecimientos secundarios. En las últimas horas, comenzó a circular un comunicado vinculado a un colegio de Salta, donde las autoridades informaron sobre una amenaza detectada en los baños del establecimiento y dispusieron medidas preventivas para resguardar a los estudiantes. Desde el ministerio de Educación en Jujuy, no hay comunicados oficiales al respecto.
El mensaje, fechado el 16 de abril, señala que ante una amenaza de tiroteo prevista para el 17, se solicitó autorización a las familias para que personal policial revise mochilas en el ingreso al colegio. Además, recomendaron a los padres controlar los elementos que los alumnos llevan desde sus hogares.
La situación no es aislada. En Jujuy se multiplicaron en los últimos días los casos de amenazas escritas en carteles dentro de escuelas, con mensajes similares que advierten que "mañana 17 de abril será el caos", en lo que parece ser una especie de convocatoria coordinada o replicada entre estudiantes. Estos episodios ya habían sido detectados previamente en instituciones como colegios técnicos y privados, generando alarma en toda la provincia.
El fenómeno también se replica en distintos puntos del país, lo que refuerza la hipótesis de una tendencia viralizada, posiblemente a través de redes sociales. Aunque en la mayoría de los casos no se concretan hechos violentos, cada amenaza activa protocolos de seguridad, intervención policial y genera temor tanto en alumnos como en docentes y familias.
Desde las autoridades educativas y de seguridad reiteraron que este tipo de conductas constituyen un delito grave de intimidación pública. Advirtieron que no se trata de bromas, ya que implican consecuencias legales para quienes las realizan, además del impacto social y emocional que provocan en la comunidad.
Frente a este escenario, crece la preocupación por el trasfondo de estas acciones entre los jóvenes. Especialistas insisten en la necesidad de abordar la problemática con medidas de prevención, diálogo y acompañamiento, para frenar la propagación de este tipo de amenazas que alteran la vida escolar y generan un clima de incertidumbre.


Comentarios