Catequista norteño le hacía algo terrible a una nena: así la engañaba
La víctima, que hoy tiene 12 años, relató los horrores que sufrió en la casa de su abuela. Un caso que indigna a todo el Norte por la manipulación y el daño causado.
El lobo con piel de cordero finalmente quedó tras las rejas. En las últimas horas, la justicia de Santiago del Estero dio un paso clave: la jueza de Control y Garantías de Añatuya, Gladys Liliana Lami, decidió que el catequista identificado como C.M. (54) continúe detenido bajo prisión preventiva. Se lo acusa de un delito gravísimo: "abuso sexual con acceso carnal agravado por haberle provocado grave daño a su salud".
El caso, que conmociona a la vecina provincia y pone en alerta a las familias de toda la región, estalló en marzo cuando la familia de la menor notó que algo no andaba bien con su salud física. Al indagar, se toparon con una realidad desgarradora. El acusado aprovechaba la confianza absoluta que le tenían en el departamento Avellaneda (Santiago del Estero), donde visitaba a la abuela de la nena los fines de semana. En esa casa, de mucha humildad, le daban el mejor trato y hasta la mejor cama, sin sospechar que estaban dejando entrar al victimario de la pequeña.
El perverso método de manipulación
A través de la Cámara Gesell, la nena pudo poner en palabras el calvario que vivió entre los 10 y 12 años. Según su relato, el sujeto -a quien llamaba "tío"- la manoseaba y la sometía sexualmente en la habitación que le prestaban. ¿Cómo lograba que se quedara callada? Le prestaba su celular.
"Me llevaba a su pieza y me hacía cosas mientras yo estaba entretenida con el celular", habría confesado la víctima, dejando en claro que el abusador usaba la tecnología como anzuelo para aprovecharse de su inocencia.
La justicia no dio lugar a los reclamos
Durante la audiencia en los tribunales santiagueños de Añatuya, la defensa del catequista intentó minimizar los cargos, alegando que las pruebas eran "frágiles" y pidiendo su libertad inmediata. Sin embargo, la fiscal Cecilia Rímini fue contundente: los informes médicos resultaron "inobjetables" y confirman el daño irreversible en la salud de la menor.
Ante el riesgo de fuga y la gravedad de los hechos, la magistrada Lami no dudó y ordenó que el acusado sea retirado de la sala esposado. Mientras el entorno del abusador evalúa apelar ante la Cámara, el sujeto dormirá en una celda, lejos de cualquier posibilidad de seguir dañando a menores.


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