Tristeza infinita

Horror sin límites: la cantante que fue asesinada había contado que estaba embarazada

La artista había denunciado a su ex por violencia. El asesino le dio 20 puñaladas antes de decapitarla para ocultar el crimen.

El caso de la mujer calcinada en la zona de La Angostura en Santa Cruz, Bolivia, sumó un capítulo que te parte el corazón. Rosa del Carmen Sola, de 42 años, visitó a su antigua jefa, la abogada Raquel Guerrero, apenas 24 horas antes de ser encontrada muerta. En esa charla, "Rosita" le confesó con ilusión que estaba embarazada. 

Sin embargo, la crueldad del destino quiso que al día siguiente su cuerpo apareciera en condiciones inhumanas. Aunque la autopsia no pudo confirmar el embarazo debido al estado del cuerpo, el dato pinta de cuerpo entero la vulnerabilidad en la que se encontraba.

Los detalles que dio el fiscal José Tarqui son para no poder dormir. Rosa no murió por el fuego; a Rosa la mataron a puñaladas. Recibió al menos 20 puntazos que le provocaron una hemorragia masiva. No conformes con eso, el o los asesinos la decapitaron y prendieron fuego el cuerpo para que nadie supiera quién era. Fue gracias a un milagro, una mano que no se quemó del todo, que los peritos pudieron usar las huellas dactilares para identificarla.

Nadie reclama su cuerpo: una soledad absoluta

Lo más triste de esta historia, además del crimen en sí, es el silencio que rodea a Rosa. Era una mujer trabajadora, se ganaba la vida como asistente de abogados y cantaba en grupos musicales, pero hoy sus restos están solos en la morgue. Nadie reportó su desaparición, nadie fue a preguntar por ella y, en los lugares donde alquilaba, los vecinos apenas si la conocían.

La justicia ahora pone la lupa sobre su expareja, a quien ella ya había denunciado por violencia familiar. En una región donde los femicidios no dan tregua, el nombre de Rosa del Carmen Sola se suma a una lista negra que exige justicia urgente y que el culpable pague por tanta maldad.

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