Desgarrador relato de la familia del jujeño asesinado en Bolivia: "El odio mató a mi hermano"
A Miguel lo mató el prejuicio. Un odontólogo e instructor de Zumba jujeño fue asesinado de forma salvaje en Bolivia. El acusado tiene un oscuro historial de violencia y su familia teme que su poder económico le permita quedar libre.
La comunidad de Jujuy y Tarija sigue conmocionada por el asesinato de Miguel Ángel Coria, ocurrido el pasado 25 de abril. Lo que comenzó como un festejo de cumpleaños terminó en una cacería humana. Según relató su defensa legal, el imputado reaccionó con una violencia "salvaje y cruel" ante la orientación sexual de Miguel.
Tras un supuesto intento de beso, el agresor persiguió a Miguel, quien intentaba huir por su vida, lo derribó y le propinó golpes y patadas tan brutales que le fracturó el cráneo y le destruyó el rostro.
La saña no terminó ahí: el atacante, un hombre con antecedentes de violencia desde 2006 y dos condenas previas que nunca cumplió tras las rejas, continuó golpeándolo incluso cuando Miguel ya no podía defenderse, para luego ensañarse con sus partes íntimas antes de dejarlo morir y darse a la fuga.
"Él era el sostén de mi mamá"
En medio del dolor, la hermana de Miguel tomó la palabra para recordar al hombre que sembró amor en cada lugar que pisó. "Mi hermano era un profesional, un hijo amoroso que le prometió a mi mamá cuidarla hasta sus últimos días", relató entre lágrimas.
Hoy, esa madre, enferma del corazón y diabética, está destrozada. Miguel vivía entre Jujuy y Bolivia para trabajar duro y mantener a su familia. Su muerte no solo deja un vacío afectivo inmenso, sino que pone en riesgo la vida de sus padres y su abuela, quienes dependían de él.
El miedo al "poder económico" del asesino
La familia y los abogados de la firma Loyalty alertaron sobre un punto clave: el imputado cuenta con un gran poder adquisitivo en Tarija y temen que intente usar influencias para "salir airoso", como lo hizo con sus denuncias anteriores. El 27 de agosto será una fecha clave en la justicia boliviana para verificar si continúa la detención preventiva.
El pedido de la familia es claro: que el caso no se olvide, que Jujuy sea el eco de este grito de justicia y que caiga todo el peso de la ley (30 años de cárcel sin indulto) sobre quien decidió que Miguel no merecía vivir por ser diferente.


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