Jujeña se encadenó a su lugar de trabajo porque la quieren sacar: "Tengo todo en regla"
Angélica vende bollos y pasó la noche helada amarrada a su puesto. "No nos vamos", asegura que esta es su manera de salir adelante y su único sustento.
Angélica Mamani lleva más de cuatro décadas trabajando como vendedora ambulante en el acceso al mercado de abasto de San Salvador de Jujuy. Con 45 años de trayectoria, sostiene su economía familiar a partir de la venta de productos panificados y bollitos caseros, una actividad que -según afirma- ejerce de manera regular, con los permisos correspondientes y el pago mensual de impuestos.
En las últimas horas, su situación se volvió crítica ante versiones de una posible reubicación de su puesto. De acuerdo a su testimonio, nunca recibió una notificación oficial al respecto. Frente a este escenario, decidió tomar una medida extrema para defender su fuente laboral: se encadenó en su lugar de trabajo y pasó toda la noche a la intemperie, pese a las bajas temperaturas.
Visiblemente afectada y prácticamente sin voz, Angélica continúa con su protesta durante la jornada siguiente. Su reclamo es concreto: poder seguir trabajando en el mismo espacio que ocupa desde hace décadas. Sostiene que no le hace daño a nadie y que su único objetivo es mantener el sustento que construyó con años de esfuerzo.
La mujer asegura que desde 1973 mantiene todo en regla y que renueva periódicamente su permiso para trabajar en el lugar. En ese sentido, cuestiona los argumentos que indicarían su posible desplazamiento, los cuales -según expresa- no resultan claros ni suficientes frente a su historial como trabajadora.
En paralelo, su sobrina Agustina también tomó la palabra y se refirió a un episodio reciente en el que se registraron daños en la mercadería de otra vendedora ambulante de la zona. La joven asumió la responsabilidad por lo ocurrido y aseguró que se hará cargo de los perjuicios ocasionados, en un intento por descomprimir el conflicto en el sector.


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