"Ya no encuentra cómo renovarse": dura crítica a Guillermo Francella
Entre la última película que protagonizó el actor y el final de su serie El encargado, lo fulminaron. La crítica lo mata pero la gente lo ama.
La última temporada de El encargado llegó con expectativas altas, pero también con una recepción más fría y crítica que en entregas anteriores. La dupla creativa conformada por Mariano Cohn y Gastón Duprat vuelve a apoyarse en una fórmula que, si bien les dio grandes resultados, comienza a mostrar signos evidentes de desgaste.
Hace más de una década, con El hombre de al lado, los directores lograron consolidar un estilo propio basado en la confrontación constante entre personajes antagónicos. Ese esquema -dos figuras enfrentadas que buscan arruinarse mutuamente- se convirtió en una marca registrada de su filmografía, combinando sátira social, incomodidad y una mirada ácida sobre los vínculos humanos.
En El encargado, ese sistema alcanza su punto máximo a lo largo de sus cuatro temporadas, con un protagonista tan carismático como cuestionable. El personaje central, siempre un paso adelante, se mueve en un terreno moral difuso, donde la astucia, la manipulación y cierta falta de escrúpulos son las herramientas principales para sobrevivir y avanzar frente a quienes intentan frenarlo.
Sin embargo, lo que en un inicio resultaba provocador y hasta ingenioso, hoy parece reiterativo. El cinismo y la misantropía que atraviesan no solo la serie sino toda la obra de Cohn y Duprat empiezan a generar un efecto inverso: más que incomodar o invitar a la reflexión, terminan por volverse previsibles y, para algunos espectadores, incluso agotadores, culmina filoso el texto publicado en Tiempo Argentino.
La crítica apunta, en definitiva, a una fórmula que supo ser efectiva, pero que ahora necesita renovarse para no quedar atrapada en su propio éxito,


Comentarios