"Fácil": crudas palabras de Cazzu a días del "Ni una menos"
La destacada artista jujeña participó activamente a 11 años de la manifestación, expresó sus palabras ante una multitud en Buenos Aires y ahora sigue hablando.
Cazzu en la tapa de ROLLING STONE: "El sistema que oprime a la mujer está casi intacto". En Nueva York, la artista vive un momento consagratorio: sacude el Madison Square Garden después de publicar un libro y de debutar en el cine, pero advierte: "Hay que priorizar la resistencia y lo colectivo, más que lo que necesita uno". Tras esta entrevista a la prestigiosa publicación, la jujeña regresó a Argentina para participar y leer unas palabras ante una multitud en la Marcha Ni una menos 2026 en Buenos Aires.
"La gente me bendice mucho. Eso me llama la atención -cuenta de nuevo en la van-. Me bendice a mí y a mi hija. No importa en qué creas, la bendición siempre es el deseo de que el otro esté realmente bien, y eso es muy bonito. Son más las ocasiones en las que se acercan para decirme algo, que solo para capturar una foto. Hay muchas mujeres con ganas de contarme lo que les pasó, que quizás tiene que ver con alguna vivencia mía. Eso me da la posibilidad de conocerlas, por eso le presto mucha atención a cómo se llaman, de dónde vienen, cuántos años tienen. Me doy un tiempo, incluso antes de subir a cantar, para caminar un rato y hacer contacto con los que se están preparando para el concierto. Es una manera de estar presente en la realidad, ¿no? Que es algo que me preocupa o me ocupa mucho: asegurarme de que estoy en la misma realidad que todo el mundo".
Publicaste un ensayo sobre la música urbana casi al mismo tiempo que hiciste Latinaje, el disco con el que más te abrís de esa escena.
Este libro está abordado desde el reggaetón y el trap porque es con lo único que me siento realmente autorizada a hablar, pero no tengo dudas de que las mismas cosas suceden en los otros géneros, de los que quizá, de mi parte, sería imprudente hablar. Pero sí, [el libro y el disco] tuvieron un timing como... bueno, raro, super raro.
Latinaje está hecho desde un lugar muy poco pretencioso, en realidad. Yo necesito prepararme emocionalmente y hacerme muchas preguntas que después derivan en que mi música sea de tal o cual manera. Y para este disco sentía que estaba cansada de la dificultad del urbano y de sus límites, a pesar de que también sentía muchísimo miedo de perder mi lugar o algo así. Fue un combate personal, duro, para ir derribando los miedos. Hubo un momento en el que sentía que, si cantaba más, si me soltaba, algo de Cazzu se perdía.
Pero yo soy una amante de la música en el sentido amplio y Latinaje es esa verdad mía, ¿no? Esa verdad como escondida, de la música que me gusta escuchar, de lo romántica que puedo ser, a pesar de que me conocen como la chica ruda. Y cuando hablo de romántica me refiero a ser romántica respecto de tu pueblo, de tus amigos, de tu vivencia, del dolor de tus hijos. Para Latinaje debí atravesar muchas preguntas para después terminar haciendo el disco más fácil que hice en mi vida.
¿Por qué fue fácil?
Porque me sentaba a componer una canción y la escribía entera. La melodía y la letra me parecían las correctas. Voy a usar la palabra "perfectas" porque para mí la perfección en realidad es lo que uno considere, ¿no? Para mí hay canciones en este disco que son perfectas; no son las mejores en el mundo, pero sí para mí, porque fueron resultado de métodos nuevos que pude ejecutar con precisión y el papel que fui a jugar en cada canción, lo sentí verdadero. Fue también una manera de descubrirme y de conocer otros skills míos. Como: "Hey, che, mirá cómo te hago un bolero de repente", ¿no? Qué loco saber que ese género musical está hace muchos años en mi cabeza.
Si querés ser un loco que está en el loop y no ir más allá, el género urbano te lo permite. Cuando yo quise hacer Nena trampa (2022), sentí que fue poco comprendido, ¿sabés? Capaz que me volé, capaz me puse como muy científica loca. Por suerte veo que ahora hay gente que le encanta como si hubiera salido ayer y hubiera sido un éxito.
Digamos que se añejó bien. Pero no fue una experiencia sencilla porque tenía más presiones que ahora. Me decían la Jefa del Trap, que cuántos años había escuchado reggaetón, que cuántos años llevaba haciendo trap, todo era como una cosa de demostración. Eso me despertaba como un brillo fálico, del que ahora lentamente trato de deshacerme, ¿viste? Para competir y para estar a la altura y para pararme frente al que me estaba impidiendo pasar, me tocó desarrollar ese brillo fálico que ahora ya no siento que me pertenezca. No lo quiero. Quiero estar más conectada con mi yo minita.
Pero esa estrategia había sido efectiva.
Fue efectiva. Son métodos efectivos, herramientas que tenés a mano. Muchas veces creo que de otra forma no hubiese funcionado. Ser más suave no hubiese funcionado en absoluto. Tenés que pegar la vuelta para reivindicar tu propia feminidad, porque llega un momento en el que estás creciendo y te das cuenta de que para el mundo la feminidad es debilidad. Y vos no querés ser débil.
Podés tener un plan, pero después estás en el escenario y pasan cosas, como la anécdota que contás en Perreo sobre el chico que te agredía durante un show a las 6 AM en una disco "de niños ricos" en Uruguay. La realidad altera el plan.
En mi caso, no atino primero a llorar. No soy así. Probablemente nunca lo sea. Primero voy a pelear, ¿me entendés? Si me voy a angustiar, va a ser mucho después.
(Foto: Sebastián Faena) El día siguiente a la entrevista, mientras en otro sector del Madison Square Garden juegan los New York Knicks contra los Philadelphia 76ers (108-102) un partido de la NBA, el público mayoritariamente femenino y latino (y con cuernitos rojos luminosos) llena el teatro Infosys. Desde que Cazzu arranca bien de abajo con "Ódiame", a las 20.30, la Cazzu Army, además de amar las canciones y de bailar, parece identificarse con cada gesto de la argentina. No se trata solo del puro goce con la música, sino de empatía y sororidad. Las fans, decía Cazzu antes, le cuentan historias; y Cazzu les cuenta historias a ellas. Eso es el show de Latinaje y su despliegue con no pocos insumos de puesta musical y dramaturgia. El concierto no avanza en una historia lineal, pero sí se estructura en cuadros con escenografías y un cuerpo de bailarines varones que no hacen un movimiento que no sea en función de una narrativa bastante clara: hombres que rondan, seducen, manipulan, disputan, agreden, usan, reprimen, compiten entre ellos, negocian, se alínean, abandonan y después pretenden volver para empezar todo de nuevo.
Fuente: Rolling Stone.


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