Luciano Pereyra con un reconocido futbolista: ¿qué onda?
"Exige mucho"; "Cuando hay alguien con quien compartirlo", las frases más resonantes de este vínculo que pocos conocían.
El otro trabajo de Luciano Pereyra, lejos de la música y con un reconocido futbolista: "Exige mucho".
El cantante apuesta a un nuevo desafío: una bodega propia de alta gama en Mendoza, donde el vino se convierte en emoción y una nueva forma de crear.
El cantante Luciano Pereyra abrió un nuevo capítulo en su carrera, esta vez lejos de los escenarios. Se trata de Re-Cordis, una bodega nacida en Gualtallary, en el corazón del Valle de Uco, que comparte junto a dos amigos, el empresario Javier Abrego y el futbolista Iván Pillud.
Más que un emprendimiento productivo, el proyecto aparece como una apuesta emocional y colectiva que busca trascender el tiempo y construir memoria en forma de vino.
"No es solo hacer vino, es compartir un proceso creativo con gente que uno quiere" Re-Cordis nació desde un impulso íntimo antes que empresarial, "desde el corazón familiar", de esa familia elegida que son los amigos. Según explicaron sus creadores, la iniciativa surgió "como una forma de construir algo que trascienda el tiempo, con la misma vocación de permanencia que los lazos de sangre".
El proyecto reúne a tres matrimonios que decidieron transformar años de encuentros y viajes compartidos en una bodega con identidad propia. En ese marco, Pereyra destacó el valor del vínculo humano detrás de cada decisión: "No es solo hacer vino, es compartir un proceso creativo con gente que uno quiere, y eso se siente en el resultado final."
Mientras que para Pillud ,se trata de "una forma de construir algo auténtico, donde cada decisión tiene una carga emocional real", reconectar con lo esencial.
El nombre de la bodega sintetiza esa intención: inspirada en las palabras de Eduardo Galeano en El libro de los abrazos - "recordar es volver a pasar por el corazón" -, Re-Cordis propone que cada botella funcione como un puente entre recuerdos, afectos y experiencias compartidas.
La bodega es un proyecto de Luciano Pereyra y sus amigos Iván Pillud y Javier Abrego.
"Trabajar con amigos implica una dinámica distinta" La amistad no es un detalle lateral del proyecto: es su punto de partida. La construcción colectiva aparece como uno de los rasgos más distintivos de la bodega.
"Trabajar con amigos implica una dinámica distinta: hay confianza, hay historia compartida y, sobre todo, hay una motivación que excede lo profesional", explicaron Pereyra, Pillud y Abrego.
E insisten: "Estamos en contacto constante, pero no desde la obligación, sino desde el entusiasmo. El proyecto se convierte en una excusa más para seguir cultivando esa familia elegida".
Aunque reconocen que trabajar con amigos "tiene sus desafíos, porque exige mucha honestidad y escucha, pero creemos que ahí está justamente su valor".
En ese contexto surgieron incluso rituales propios, como las "juntadas de escape", unos encuentros mensuales donde el vino funciona como disparador de ideas: "Son encuentros largos, casi interminables, donde se mezclan historias, ideas, proyectos y ganas de seguir creando".
Según los tres amigos, "el vino se disfruta cuando baja el ritmo, cuando hay tiempo y cuando hay alguien con quien compartirlo".
Fuente: TN.


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