El trágico pacto del exbailarín de Wanda Nara: escondió su agonía y murió a los 42 años
El bailarín que brilló junto a celebridades ocultó su enfermedad terminal y siguió en escena hasta sus últimos días.
El ex partenaire de figuras del espectáculo argentino, Pier Fritzsche, protagonizó una historia tan conmovedora como impactante: tras recibir un diagnóstico irreversible, decidió no contarle a casi nadie y continuar con su vida pública como si nada ocurriera. Murió a los 42 años, en silencio, luego de meses de agonía que mantuvo en secreto.
Desde muy joven, la danza fue su verdadera vocación, aunque inicialmente se formó como profesor de Educación Física por presión familiar. Con el tiempo, logró imponerse en el mundo artístico gracias a su carisma, disciplina y talento, cualidades que lo llevaron a la televisión y al teatro.
Su gran salto a la fama llegó con el ciclo conducido por Marcelo Tinelli, donde participó como bailarín profesional acompañando a distintas celebridades. Entre ellas estuvo Wanda Nara, además de Karina Jelinek, Silvina Escudero, Luciana Salazar y otras figuras mediáticas. Su estilo alegre y su carácter firme lo convirtieron en uno de los partenaires más recordados del certamen.
En pleno auge profesional, recibió una noticia devastadora: dos tumores en el hígado que, con el paso del tiempo, evolucionaron hacia un cáncer avanzado. A pesar de algunos tratamientos, en 2018 los médicos le comunicaron que la enfermedad era irreversible y que solo recibiría cuidados paliativos.
Lejos de retirarse, optó por seguir trabajando. Continuó sobre los escenarios en la revista teatral "Magnífica", encabezada por Carmen Barbieri, incluso cuando su estado físico comenzaba a deteriorarse visiblemente. Quienes lo rodeaban notaban su cansancio, pero él respondía con evasivas y evitaba revelar la verdad.
Solo un círculo íntimo conocía la gravedad del cuadro. Su decisión fue clara: evitar despedidas, preocupación y sufrimiento en los demás. Prefirió que el público lo recordara activo, sonriente y en plenitud.
El 27 de noviembre de 2018, el bailarín falleció a los 42 años. La noticia tomó por sorpresa al ambiente artístico, que desconocía la magnitud de su enfermedad. Hasta pocos días antes había estado actuando, recibiendo aplausos sin que nadie imaginara que serían los últimos.
Su historia quedó marcada por una elección personal extrema: vivir sus últimos meses sin dramatismo público y morir sin anunciar su final, dejando como legado su talento, su calidez humana y el recuerdo de un artista que decidió despedirse del mundo desde el escenario./PAPARAZZI


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