"Algo de mí se muere": qué dijo Stefi Roitman sobre Ricky Montaner
"Los 21 días" y cómo lograr que el "qué dirán" no pese tanto.
"Si abandono mi pasión, algo de mí se muere": de la "técnica de los 21 días" y el acuerdo íntimo de Stefi Roitman y Ricky Montaner, a los secretos para superar fake news. En una nota brindada a la revista "Gente", la modelo argentina habló de todo y son horas difíciles, porque se habló del vínculo homosexual que tuvo su esposo, con Sebastián Yatra.
En una profunda conversación con GENTE, la actriz cuenta cuáles son las claves de su matrimonio, por qué elige volver a rodar películas lejos de Miami, cómo toma los inventos de la prensa y en qué se sostiene fundamentalmente su relación con el artista venezolano.
se encuentra en un momento profesional de gran efervescencia. Consolidada como empresaria y host de podcasts, este año regresó a su primer amor: la actuación. Primero con el debut en su primer filme español, Ya no quedan junglas -donde compartió créditos con el actor estadounidense Ron Perlman-, y más acá en el tiempo, desde el 4 de diciembre, con el estreno de la película argentina Ciudades de refugio, dirigida por Rodrigo Fernández Engler.
Sin embargo, este éxito implica algo que desafía el ideal romántico tradicional: la distancia física de su esposo, , algo que ella misma se ha repreguntado y destacó en. A pesar de vivir una "buena vida en Miami" y estar casada con "el amor de mi vida", para Stefi la actuación es un "primer amor" que le da adrenalina y la desafía constantemente.
Esta pasión es un lugar seguro que ella no piensa abandonar y generó una nueva versión suya. Así lo confesó en la entrevista con este medio: "Si la pasión es verdadera y no la ponés a prueba... hay una parte tuya que se muere". No sólo reveló el acuerdo tácito que rige su matrimonio, sino la verdad detrás de la tan comentada "táctica de los 21 días", que no es tal, pero los medios así la bautizaron.
"Con Ricky entendimos que el amor no es quedarse quietos, sino acompañarnos mientras cada uno hace lo suyo", contó Stef. Al hablar de su marido, suele describirlo así: "Enamora a todos, es muy humano, detallista, muy generoso con la gente que ama y me sorprende su desapego con lo material". Stef y Ricky: la filosofía del balance, no de la exclusión.
Para Stefi, el secreto para que su ambición profesional y su vida con Ricky convivan no pasa por elegir entre el blanco o el negro, sino por el balance. Ella sostiene que "todo convive". No se trata de optar por el extremo de "me caso y no hago nada", o "me voy a vivir afuera y chau matrimonio". Es fundamental estar con alguien que "entiende eso y respeta tu individualidad", explicó.
La actriz ve su trabajo y su pasión como el canal para un "propósito propio", que consiste en impactar la vida de la gente y que llegue un mensaje. Un "para qué mayor" que requiere que ella escuche y atienda ciegamente ese llamado.
La boda de Stef y Ricky, 8 de enero de 2022. Una gran celebración para 400 invitados, que incluyó a Duki y Sebastián Yatra.
Separados, pero conectados: el mito de los 21 días
La intensa agenda de Stefi -que este año incluyó rodajes en España, México y Argentina- y los compromisos de Ricky Montaner obligan a la pareja a estar separados físicamente. Esto dio pie a numerosas interpretaciones, incluyendo desde una crisis de pareja -basada en rumores infundados, tal como los que la relacionaron a un actor amigo- a una supuesta "técnica de los 21 días" que ellos habrían implementado.
Stefi desmintió entre risas la existencia de tal "técnica", asegurando que el rumor es "genial" y que surgió porque, debido a sus constantes viajes, les toca estar un tiempo distanciados. "Nos dimos cuenta -con la experiencia- de que un tiempito separados está bien. Y creo que está súper bien que cada uno haga lo suyo mientras se apoya a distancia".
"La técnica es no pasar tanto tiempo separados porque no nos gusta estar lejos y queremos ser parte del día a día. Y cuando estamos separados, ¿cuántos días nos aguantamos? No me aguanto. Quiero dormir con Ricky. Él no quiere tantos días solo. Entonces tratamos. A veces me dice: 'Amor, tengo que ir a España tal fecha'. Y yo: 'Uh, pará, yo también tengo que ir... a ver si puedo pegarme un poco'", explicó sobre la dinámica que más le funciona a la pareja.
"Si no ponés a prueba tu pasión, hay una parte tuya que muere", define Stefi cuando se abre en relación a lo que significa para ella volver al ruedo en lo que más ama, aunque eso signifique distanciarse un tiempo de Ricky. Y reflexiona: "¿qué te vas a quedar pegada sólo porque te casaste? ¿Cuántas mujeres conocemos que se arrepintieron de haber hecho eso y que no les fuera bien?". Para Stefi, esta libertad es esencial, tanto es así que, para explicarse a sí misma y también para callar a esas voces ajenas que ella siente que la han frenado en el pasado, sostiene: "¿Qué te vas a quedar pegada solo porque te casaste? ¿Cuántas mujeres conocemos que se arrepintieron de haber hecho eso y que no les fuera bien?".
A pesar de la distancia física, la pareja se mantiene intencionalmente unida a través de la comunicación constante. Tal como contó en la extensa conversación con GENTE, cuando están físicamente distanciados por trabajo, su diaria está llena de "dos o tres videollamadas por día" y mensajes "todo el tiempo". La clave para la pareja de artistas, contó, no es hablar 24/7, sino "la intención del mensaje" y el detalle. "Queremos ser parte de la vida del otro. A nosotros nos funciona esto", señaló Stef.
Superando el "qué dirán" y las fake news
Acostumbrada al escrutinio público desde que debutó en programas juveniles y realities -a los 18 se enfrentó a la presión de exponerse en Operación Triunfo, pero "ya había debutado desde muy chica en actuación"-, Roitman tiene elaborado cómo manejar las críticas y las fake news.
Su forma de desestimar lo que se dice de ella es atendiendo ciegamente a su "propósito propio". Incluso ante las críticas que le tocan alguna "herida" personal o su ego, ella aplica una simple verdad: "A la gente que critica, y a la que no también... no les importa lo que estamos haciendo", señaló. Y desdramatizó pragmática: "Lo que hacés hoy, mañana se olvidaron".
"Las críticas duelen sólo cuando tocan algo que todavía estás sanando", reconoce Stefi, quien asegura haber aprendido a quitarle atención al eventual hate.
En cuanto a las noticias inventadas, confiesa que le dan risa porque piensa: "¿Para qué las inventan si a nadie le importa?". También apuntó a quienes señalan que hoy goza de privilegios. Un poco irónica, pero también consciente de que continúa firme en su camino personal, lanzó: "Vivo muy bien, gracias a Dios. Estoy casada con el hombre de mi vida, que me ama, que amo. ¿Y? No tengo nada que ocultar".
Las fake news ya no la desestabilizan. A veces le causan gracia. Otras, cansancio. Pero no la quiebran. "Interpretan y lo convierten en noticia", dice. Y aclara: interpretar no es preguntar. El supuesto "distanciamiento" con Ricky también hizo lo suyo entre los rumores que Stef destaca. Tal como cuenta, existe una pareja que se extraña, que se busca, que se habla todos los días y que quiere dormir junta cuando puede. Y que, al mismo tiempo, entiende que crecer no es alejarse, sino evolucionar sin perder el centro.
"Casarme no significó achicarme: el amor sano respeta la pasión del otro", asegura Stefi cuando habla acerca de la relación con quien es su esposo desde hace casi tres años y medio, Ricky Montaner.
La maternidad, un tema sensible
Stefi Roitman viene siendo clara y consistente cuando habla de maternidad: no la esquiva, pero tampoco acepta que se la trate como una obligación automática. Reconoció que las preguntas insistentes sobre el "¿para cuándo un bebé?" pueden resultar incómodas, sobre todo cuando no está en ese momento de su vida.
Desde una reflexión sincera, remarcó que la maternidad no debería asumirse por inercia ni por presión social, y que nadie sabe qué está atravesando una persona o una pareja cuando se lanza ese tipo de interrogantes. Para ella, tener hijos es un deseo profundo, íntimo, que no puede ni debe convertirse en un trámite público sujeto a expectativas ajenas.
En la charla con GENTE, incluso, fue ella misma quien abrió el tema -sin recibir pregunta alguna-, y ahí puso el límite con claridad. Aclaró que no le molesta que le pregunten si quiere ser madre; lo que le resulta invasivo es que se dé por hecho. "El ‘¿y para cuándo?' me revuelve la panza", dijo sin rodeos. Lo definió como una falta de respeto hacia mujeres que pueden estar atravesando situaciones delicadas, invisibles para los demás. Y dejó una idea que atraviesa toda su postura: cada familia encuentra su tiempo y su forma, y el problema no es la pregunta, sino cuando se vuelve violenta, insistente o cargada de mandato.
Fuente: Gente.


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