Ya se destaparon las imágenes de las iglesias: la costumbre en estas Pascuas
Tras la Semana Santa, se conmemora la resurrección de Cristo con las Pascuas.
Tras el Sábado Santo: por qué se tapan las imágenes y qué significa. Luego de los días de duelo y reflexión, se espera la resurrección de Cristo. Qué significa y por qué las iglesias taparon sus imágenes.
Tras el "Sábado de Resurrección", una fecha central para los católicos que marca el final del duelo por la muerte de Jesucristo y la antesala de la Pascua, se da esta "tradición".
En muchas partes del país, las iglesias desarrollaron esta actividad con una particularidad que no pasa desapercibida: las imágenes de santos y crucifijos permanecen cubiertas desde el Viernes Santo.
¿Por qué se tapan las imágenes? Se trata de una tradición antigua de la Iglesia que, aunque no es obligatoria, se mantiene en muchos templos.
El sentido es claro: evitar distracciones y poner el foco en lo esencial. Al cubrir las imágenes, se busca que los fieles concentren su atención en el mensaje del Evangelio y en el proceso de reflexión espiritual propio de estos días.
También tiene un significado más profundo. Es un gesto de penitencia y recogimiento, donde el creyente reconoce su pequeñez frente al sacrificio de Cristo.
Un símbolo de duelo El gesto también representa el luto de la Iglesia. Durante estos días, se recuerda el sufrimiento y la muerte de Jesús, por lo que los templos adoptan una imagen más austera, sin figuras visibles.
La ausencia de imágenes busca transmitir una idea fuerte: sin la resurrección, la fe pierde sentido. Por eso, todo permanece cubierto hasta el momento más importante.
Cuándo se descubren y las dejan ver nuevamente
Las imágenes vuelven a mostrarse en la noche del Sábado de Resurrección, durante la Vigilia Pascual. Es ahí cuando se celebra el momento en que Cristo resucita, uno de los pilares de la fe cristiana.
¿Qué significa el Sábado de Resurrección?
Este día representa la espera. Es el momento en que, según la tradición cristiana, Jesús permanece en el sepulcro antes de resucitar.
Para los creyentes, es una jornada de silencio, reflexión y esperanza. Marca el paso del dolor a la alegría, porque anticipa la Pascua, que celebra la resurrección de Cristo y la promesa de vida nueva.


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