Terrible

Tenía una mancha en el dedo y pensaron que era la tinta del diario: le amputaron el brazo y murió

A Lorraine la mandaron a la casa tras un insólito diagnóstico. El color negro avanzó por su brazo y terminó en amputación y tragedia. "Le preguntaron si había estado leyendo noticias", denunció la hija.

QPJ SOCIEDAD

Hay negligencias que cuestan vidas y lo que le pasó a esta mujer de 52 años es el ejemplo más doloroso. Lorraine Pettie, quien padecía diabetes, notó un día que la punta de sus dedos se le habían puesto negras. Al principio pensó que eran moretones por los pinchazos diarios para medirse el azúcar, pero cuando la mancha empezó a subir por la mano, corrió desesperada al hospital.

Lo que pasó en la guardia del Western General Hospital parece un chiste de mal gusto, pero fue real. Según relató su hija Nadia, la médica que la atendió soltó un comentario que las dejó mudas: le preguntó si había estado leyendo diarios, sugiriendo que el color negro de su piel era simplemente tinta de las hojas de papel. La mandaron de vuelta a su casa con una radiografía que "no mostraba fracturas", ignorando el color cada vez más oscuro de su extremidad.

Un diagnóstico que llegó tarde

Dos días después, el dolor y la coloración eran insoportables. Al llegar a otro centro médico, el diagnóstico fue una sentencia: necrosis por un coágulo de sangre que le había cortado la circulación. El tejido ya estaba muerto. La infección avanzó con tanta furia que no hubo otra opción más que amputarle el brazo derecho desde el hombro para intentar salvarle la vida.

"Estoy asombrada de que el primer hospital no lo haya detectado. Si lo hubieran tomado en serio, tal vez solo perdía un dedo, no todo el brazo", disparó la hermana de la víctima. Tras un mes de internación y un alta médica que parecía traer alivio, Lorraine nunca volvió a ser la misma. El impacto de perder su brazo y el deterioro de su salud fueron fatales: murió a los pocos días mientras dormía.

El dolor de una familia destruida

Aunque el certificado médico habla de una mezcla de diabetes y problemas cardíacos, para sus seres queridos no hay dudas: la desidia del primer diagnóstico fue el punto de quiebre. "Después de perder el brazo, ya no tuvo fuerzas para seguir. Me da asco lo que hicieron", sentenció su hija, quien ahora busca que nadie más pase por semejante abandono.

Este caso, que ocurrió en Escocia pero se conoció a nivel mundial en las últimas horas, pone el foco en la importancia de escuchar al paciente y no subestimar síntomas que pueden parecer simples manchas, pero que esconden un desenlace letal.

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