Pasanaku: el método que usan comunidades bolivianas para comprar propiedades en Argentina
Sin bancos, sin anticipo y sin créditos hipotecarios: grupos de personas aportan una cuota mensual, sortean la vivienda y todos terminan siendo propietarios.
En un contexto donde acceder a una vivienda propia resulta cada vez más difícil en Argentina, un sistema de origen boliviano comienza a llamar la atención por su eficacia y organización comunitaria. Se trata del pasanaku, un método solidario de ahorro colectivo que permite comprar departamentos sin necesidad de anticipos ni requisitos bancarios.
El sistema es simple pero exige compromiso. Un grupo de personas -que puede variar entre 10, 20, 30, 50 o incluso más de 300 integrantes- acuerda una cuota mensual fija. Con el dinero reunido cada mes, se compra un departamento y se realiza un sorteo para definir quién se queda con la vivienda en esa etapa.
El punto clave del pasanaku es que quien gana el sorteo recibe la propiedad y la llave, pero continúa pagando la cuota mensual hasta que todos los integrantes del grupo hayan recibido su departamento. De esta manera, el sistema garantiza que el proceso avance hasta el final y que nadie quede afuera.
Cuantas menos personas integren el grupo, más alta será la cuota mensual, ya que el monto total de la propiedad se reparte entre menos aportantes. En cambio, los grupos numerosos permiten cuotas más bajas, aunque el tiempo de espera para recibir la vivienda suele ser mayor.
Una de las grandes ventajas del pasanaku es que no requiere bancos, créditos hipotecarios ni historial financiero. Tampoco exige anticipos elevados ni trámites complejos, lo que lo convierte en una alternativa accesible para trabajadores informales o familias que no califican en el sistema financiero tradicional.
Este método, profundamente arraigado en la cultura comunitaria boliviana, se basa en la confianza, la palabra y la presión social del grupo, pilares que sostienen su funcionamiento. En distintas provincias argentinas, especialmente en el norte del país, el pasanaku empieza a replicarse como una salida concreta frente a la crisis habitacional.
Mientras el mercado inmobiliario tradicional sigue siendo inaccesible para muchos, el pasanaku demuestra que la organización colectiva puede abrir puertas que el sistema formal mantiene cerradas.


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