Enero trágico para la cultura norteña y del país en general: vuelen alto y descansen en paz
En 48 horas Melania Pérez, Rubén Patagonia y Severo Báez, los tres referentes de nuestras creencias dijeron adiós para siempre.
Primero se conoció la noticia de la partida de Melania, la cultura está de luto por la muerte de la reconocida cantante de música folklórica cuya trayectoria la convirtió en un referente del canto popular del norte argentino. Su legado artístico, marcado por la excelencia y el compromiso con la tradición, deja un vacío profundo en la escena cultural.
Melania creció rodeada de música: su abuelo organizaba carnavales y dirigía una orquesta, y sus tíos integraban bandas locales. Su formación artística comenzó tempranamente y, a los 17 años, se incorporó al grupo vocal Las Voces Blancas, con el que grabó discos, realizó giras por todo el país y el extranjero, y se consagró en el Festival de Cosquín 1967. También obtuvo el primer premio en el Festival Odol de la Canción con la zamba Pastor de Nubes.
Luego se conoció la triste noticia del fallecimiento de Rubén Patagonia. El mundo de la música y la cultura amaneció con un nudo en la garganta. Este jueves 15 de enero se confirmó la partida de Rubén Patagonia, el hombre que con su voz potente y su poncho al viento se convirtió en el embajador de los ritmos del sur y en un incansable luchador por la identidad de los pueblos originarios. Rubén tenía 69 años y estaba internado en Comodoro Rivadavia, donde en los últimos días su familia había pedido dadores de sangre en un desesperado intento por salvarlo.
Por último, también en esta jornada se dio aviso del paso a la inmortalidad de Don Severo Báez, falleció en su domicilio. Sus restos serán velados este 16 de enero.
Severo Báez fue, durante décadas, un incansable difusor de la copla y la baguala, expresiones profundas de la identidad del norte argentino. Junto a su esposa, Rafaela Gaspar, dedicó su vida a preservar y transmitir las costumbres ancestrales de los Valles Calchaquíes y la Puna, convirtiéndose en referentes indiscutidos de la cultura popular.
Uno de los espacios más significativos de su legado fue su casa en Villa Primavera, en la ciudad de Salta, que cada 1° de agosto se transformaba en un lugar de encuentro abierto a la comunidad para la tradicional celebración de la Pachamama, ceremonia que año tras año convocaba a vecinos, artistas, copleros, turistas y medios de comunicación.


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