Era fuerte y sana

Se infectó en el jacuzzi, fue al hospital, le dijeron que "no tenía nada" y quedó en silla de ruedas

La joven terminó postrada luego de un mal diagnóstico y la negligencia de quienes la asistieron en una primera instancia. Podrían haber frenado todo

QPJ SOCIEDAD

Sufrió una infección en el jacuzzi y los médicos le dijeron que no tenía nada, pero quedó en silla de ruedas. Poppy se metió a un jacuzzi y tuvo una reacción alérgica que la dejó con un dolor paralizante.


Poppy Burns, una estudiante de 12 años, se encontraba disfrutando de un momento relajante en un jacuzzi. Al salir, notó que algo no estaba bien y, de un momento a otro, un dolor extremo la paralizó.

Georgina Burns, su mamá de 47 años, se preocupó y la llevó de urgencia al hospital más cercano. Sin embargo, al llegar, no recibió la atención que esperaba. "Estaba gritando y los médicos decían que no le pasaba nada", aseguró en diálogo con The Sun.

La nena tenía solo diez años cuando sufrió una infección en el piel del pie después de pasar un rato en el jacuzzi. "Durante un tiempo, sintió un dolor extremo, más del necesario para cualquier lesión que tuviera. Fue difícil llegar a un diagnóstico final", indicó Burns.

Después de dos años de análisis, estudios y un dolor paralizante, Poppy fue diagnosticada con síndrome de dolor regional complejo (SDRC), una afección que es considerada como una de las más dolorosas del mundo.

Generalmente, solo afecta a una extremidad del cuerpo en donde la piel se vuelve tan sensible que, ante cualquier tipo de contacto, puede provocar agonía. Actualmente, dicha condición tiene un tratamiento pero no cura.


Poppy fue diagnosticada con una enfermedad reconocida como "una de las más dolorosas del mundo".

Georgina indicó que el dolor que sufre su hija es "extremo" y lo describe "como personitas en su pie que la apuñalan". Cuando todo comenzó, la nena apenas podía apoyar los pies en el piso y, a medida que su enfermedad fue avanzando, dejó de hacerlo. Hoy, tiene que trasladarse en una silla de ruedas para evitar el roce.

En septiembre de 2023, madre e hija viajaron desde Reino Unido a Italia para probar una terapia que no está disponible en su país. "Al final de la visita de dos semanas ya no sentía ningún dolor y su piel estaba completamente limpia. Ella era como una persona diferente, estaba muy feliz", comentó Burns.

Sin embargo, después de una semana, la agonía regresó aunque la sensibilidad de la piel disminuyó notablemente. "La peor parte es verla llorar de dolor pidiendo ayuda y sé que no hay nada que pueda darle", agregó.

La nena de 12 años se sometió a un tratamiento para mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, una semana después, el dolor regresó. Poppy casi no asiste a la escuela debido a su condición y forma parte de los 16.000 británicos que la poseen.

Ahora, su madre se encarga de difundir los detalles del síndrome para que se haga más conocido: "Cuanta más gente sepa sobre esto, más posibilidades habrá de que se realicen más investigaciones y de que alguien encuentre un medicamento que pueda ayudar", concluyó según detalla Contexto.

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