Miraban el partido de la Selección y los echaron de la fábrica en medio de la transmisión
La empresa de maquinaria agrícola Metalfor despidió a 35 laburantes de su planta en Córdoba mientras festejaban el pase de Argentina a cuartos del Mundial. Les habían dado permiso para dejar de trabajar y ver el encuentro, pero aprovecharon ese recreo para mandarles el aviso por WhatsApp de que vayan a retirar el telegrama.
La crisis económica y las maniobras más frías del sector empresarial volvieron a golpear con fuerza a los trabajadores, esta vez con una metodología que generó una indignación total en todo el país y que repercute con fuerza en nuestra provincia. En la tarde del martes, mientras las familias jujeñas sufrían y alentaban frente a la pantalla por el agónico triunfo de la Selección ante Egipto, los operarios de la fábrica de maquinaria agrícola Metalfor, en la localidad cordobesa de Noetinger, vivieron una verdadera película de terror. La firma les había otorgado un "permiso especial" para interrumpir sus tareas y ver juntos el partido en el comedor, pero todo terminó siendo una trampa sumamente cruel.
Mientras los empleados estaban concentrados gritando los goles de la remontada de la Scaloneta, los directivos de la compañía aprovecharon ese preciso momento de distracción para mandar mensajes de texto a 35 de los 146 operarios de la planta. El texto era cortito y al pie: les informaban que debían presentarse de inmediato en la sucursal del correo para retirar sus respectivos telegramas de despido. Muchos de los damnificados, que tienen más de dos décadas de antigüedad dejando la vida en esa fábrica, ni siquiera recibieron un aviso previo ni explicaciones cara a cara, enterándose de la peor manera y quedándose con las manos vacías cuando intentaron marcar tarjeta al día siguiente.
Detrás de este accionar tan repudiable se esconde una crisis financiera monumental que la empresa viene arrastrando hace meses. Metalfor se presentó en un Procedimiento Preventivo de Crisis y acumula una deuda bancaria que supera los 52.000 millones de pesos, sumada a una alarmante cantidad de cheques rechazados. El desplome de las ventas de maquinaria en el mercado interno obligó a la firma a trabajar a mitad de máquina, lo que terminó desencadenando este ajuste feroz sobre el eslabón más débil: los laburantes. Por estas horas, el sindicato de la UOM mantiene reuniones contrarreloj para intentar frenar la sangría antes de que venza el plazo para presentar un plan de pagos definitivo a mitad de julio.


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