"Lo llamás de nuevo a mi viejo y no me ves más": el duro mensaje que mandó
El joven se presentaba como hijo de Guillermo Gotelli y como esposo de una funcionaria de alto rango. "¿Vos sabés quién soy yo?"
"Lo llamás de nuevo a mi viejo y no me ves más": el hijo de un poderoso empresario que estafaba con promesas de altos rendimientos en dólares.
Juan Gotelli fue procesado por "administración fraudulenta". Los mensajes de WhatsApp que les envió a sus víctimas.
Juan Gotelli, hijo del poderoso empresario textil Guillermo Gotelli, fue procesado por una presunta estafa contra dos hermanos que le entregaron miles de dólares para realizar inversiones financieras. La Justicia sostuvo que el acusado habría construido un escenario destinado a ganarse la confianza de las víctimas, les habría presentado reportes falsos y habría efectuado pagos parciales para simular rendimientos.
El caso llegó al Tribunal Oral en lo Criminal N° 22, que estará encargado de realizar el juicio. El debate todavía no tiene fecha de inicio y Gotelli permanece procesado sin prisión preventiva. Además, la Justicia dispuso un embargo sobre sus bienes por 162 millones de pesos.
La investigación quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal N° 2, encabezado por el juez Martín Yadarola. Según la resolución judicial, Gotelli habría recibido el dinero con la promesa de colocarlo en operaciones que generarían un rendimiento fijo en dólares.
Las reuniones se realizaron en lugares emblemáticos de Recoleta, como los cafés La Biela y La Rambla. En esos encuentros, el acusado se habría presentado como un asesor vinculado con Consultatio Investments, una firma dedicada a las inversiones financieras.
Gotelli, de 39 años, es hijo de Guillermo Gotelli, ex presidente de la empresa Alpargatas y directivo de la Unión Industrial Argentina. Para el juez, esa referencia familiar y sus vínculos personales fueron utilizados para reforzar la confianza de los damnificados.
El contacto comenzó por medio de un conocido en común. Una de las denunciantes y su marido ya habían realizado operaciones anteriores que, según relataron, se cancelaban en menos de 30 días. Esa experiencia llevó a la mujer a recomendarle el supuesto asesor a su hermano.
En enero de 2022, el hombre se reunió con Gotelli en el bar La Rambla, ubicado sobre la calle Posadas al 1600, y le entregó personalmente 10.000 dólares.
La propuesta consistía en realizar operaciones financieras que, de acuerdo con lo prometido, generarían un rendimiento fijo en moneda estadounidense. Como el inversor comenzó a recibir dinero que supuestamente correspondía a las ganancias obtenidas, decidió volver a confiar.
A finales de ese mismo mes, transfirió otros 10.000 dólares. En marzo entregó una suma idéntica, aunque en esa oportunidad el dinero fue recibido en La Biela por una persona que se presentó en nombre del asesor financiero.
De acuerdo con la reconstrucción incorporada al expediente, un exministro de Economía que tomaba un café a pocas mesas de distancia habría sido testigo involuntario de aquella entrega.
En septiembre de 2022, el hombre realizó un último aporte de 10.000 dólares. De esta manera, la suma que afirmó haber entregado llegó a los 40.000 dólares.
La causa contra Gotelli fue elevada a juicio y se encuentra en la etapa de ofrecimiento de pruebas.
Antes de finalizar ese año, la hermana del inversor también decidió entregar 15.000 dólares para participar de una operación que le permitiera obtener ganancias en moneda extranjera.
Hasta ese momento, todo parecía funcionar de acuerdo con lo prometido. Sin embargo, las víctimas aseguraron que nunca recibieron comprobantes formales por las entregas de dinero.
La confianza se sostuvo porque Gotelli les enviaba información sobre los supuestos rendimientos y realizaba pagos parciales que presentaba como ganancias de las inversiones.
La situación comenzó a cambiar en febrero de 2023, cuando los hermanos pidieron retirar el capital. Según denunciaron, el acusado empezó a demorar sus respuestas y a contestar con evasivas. El vínculo se mantuvo durante algunos meses, pero en agosto de ese año habría dejado de cumplir definitivamente con las entregas.
En medio de los reclamos, una de las víctimas recibió un contundente mensaje de WhatsApp atribuido a Gotelli:
"No te voy a atender nunca más. Y lo llamás de nuevo a mi viejo y no me ves más. Yo manejo los tiempos, no vos. Querés ganar esa cantidad de plata, me esperás a mí. No entiendo qué parte no entendés de esto".
Uno de los intercambios de mensajes incorporados a la investigación judicial.
Los hermanos aguardaron durante un tiempo porque confiaban en que el dinero finalmente sería devuelto. Al no obtener una respuesta favorable, radicaron la denuncia en marzo de 2024.
Tras analizar las pruebas, el juez Martín Yadarola procesó a Gotelli por el delito de administración fraudulenta. La medida fue dictada sin prisión preventiva y acompañada por un embargo de 162 millones de pesos.
Para el magistrado, el acusado "habría montado un escenario que captó la confianza de las víctimas, simulando trayectoria, conocimiento financiero calificado y acceso a circuitos de inversión exclusivos producto de su experticia".
El juez destacó que la maniobra se habría sostenido mediante entregas parciales de dinero presentadas como intereses y una comunicación constante con los denunciantes.
"El imputado mantuvo en todo momento el montaje fraudulento, con constante comunicación de reportes falsos, con entregas parciales de dinero que simulaban ser intereses, pero que solo tenían en mira nuevos aportes de capital y, en definitiva, sumar perjuicio patrimonial. Finalmente, desapareció con el dinero de los denunciantes", sostuvo Yadarola.
La resolución también tuvo en cuenta que Gotelli se presentaba como hijo de Guillermo Gotelli y como esposo de una funcionaria de alto rango de la Ciudad de Buenos Aires.
Según la interpretación judicial, esas referencias personales habrían sido utilizadas para exhibir solvencia, experiencia y contactos, profundizando así la confianza de quienes le entregaban el dinero.
El Tribunal Oral en lo Criminal N° 22 deberá juzgar al acusado.
Gotelli declaró durante la investigación y presentó un escrito en el que negó haber cometido una estafa. Explicó que trabajó para una empresa de inversiones entre 2019 y 2022 y que posteriormente continuó con esa actividad de manera independiente, administrando capitales de terceros.
También afirmó que conoció a la mujer denunciante por intermedio de una persona con la que mantenía "años de confianza y buenos resultados". El primer contacto entre ambos se habría producido en abril de 2021.
De acuerdo con su descargo, en aquel momento ofreció distintas alternativas de inversión, entre ellas bonos, acciones y operaciones de cambio de divisas. Además, aseguró que les había explicado a sus clientes los riesgos de cada movimiento.
El acusado sostuvo que durante los primeros meses los rendimientos fueron acordes con lo conversado y que esos resultados llevaron a la mujer a recomendarle el servicio a su hermano.
Gotelli reconoció parte de las entregas, aunque desconoció otras operaciones realizadas en los bares después de marzo de 2022. También señaló que no emitió recibos debido a la relación de confianza que había construido con los inversores.
Como argumento defensivo, aseguró que durante 2023 el contexto financiero que atravesaba el país afectó el rendimiento de las inversiones y demoró las operaciones, provocando dificultades para cancelar las transacciones dentro de los plazos establecidos.
Según su versión, la relación con los hermanos comenzó a tensarse y por eso decidió mantener el contacto solamente por canales formales, "no con el objeto de eludirlos, sino frente ya a un contexto hostil". Además, insistió en que nunca tuvo intención de engañar a sus clientes.
El juez rechazó esos argumentos. En su resolución sostuvo que el acusado reconoció la entrega de al menos 30.000 dólares y admitió que había ofrecido un interés del 10%.
"El descargo ofrecido por Gotelli no resulta suficiente para revertir el cuadro cargoso reunido contra él, pues a poco que se lo compara con la prueba descrita resulta a todas luces inconsistente", expresó Yadarola.
El magistrado concluyó que el caso no podía ser interpretado únicamente como una inversión privada que había fracasado.
"No nos encontramos frente a un acuerdo privado que no arribó a buen puerto, sino ante un escenario enarbolado para lograr el desprendimiento patrimonial en su favor", afirmó el juez.
La causa ya fue elevada a juicio y actualmente se encuentra en la etapa de ofrecimiento de pruebas. El debate estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal N° 22, aunque todavía no se estableció la fecha de inicio.
Fuente: Contexto.


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