¿Chau al bidet? El invento que se empezará a utilizar en los baños
Ya empezó a utilizarse en distintas ciudades.
Durante décadas, el bidet fue un infaltable en los hogares argentinos. Sin embargo, en los desarrollos inmobiliarios más recientes ya no aparece como antes. La razón es clara: el espacio vale oro y este artefacto empezó a quedar relegado frente a nuevas soluciones que cumplen la misma función.
El dato que sorprendió a muchos es que no desapareció por completo, sino que fue reemplazado por una opción mucho más simple. Este cambio dejó desconcertados tanto a usuarios como a quienes están acostumbrados a verlo como parte esencial del baño.
De símbolo de higiene a objeto en retirada
El bidet llegó a la Argentina en el siglo XX y rápidamente se convirtió en sinónimo de limpieza. Su origen, sin embargo, se remonta a Francia, donde en tiempos napoleónicos era un objeto de lujo entre la nobleza.
Incluso su nombre tiene una historia curiosa: "Bidet" hace referencia a un caballo pequeño, por la postura que se adopta al usarlo.
Hoy, esa imagen tradicional empieza a quedar en el pasado.
El reemplazo que gana terreno
La alternativa que está creciendo fuerte es la ducha higiénica lateral: un pequeño rociador que se instala junto al inodoro.
¿Por qué está avanzando tan rápido?
- No ocupa espacio extra
- Es más económica
- Tiene instalación simple
- Permite ahorrar agua y papel
- Es más cómoda para el uso diario
Además, resulta especialmente útil para personas mayores o con movilidad reducida.
Más espacio y nuevas posibilidades
Arquitectos y desarrolladores coinciden en algo: cada metro cuadrado cuenta. Sacar el bidet permite aprovechar mejor el baño.
Ese espacio extra puede usarse para:
- Muebles de guardado
- Colocar un lavarropas
- Mejorar la circulación
En departamentos chicos, esto hace una diferencia clave.


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