Fin de una era

Cerró Garbarino para siempre y la Justicia ordenó rematar todo

El Juzgado Comercial N°7 decretó la quiebra definitiva de la histórica cadena de electrodomésticos. Después de 5 años de idas y vueltas, no hubo milagro: no apareció ningún comprador y ahora van a liquidar hasta el último bien para pagar deudas.

Natalia Peralba

Es el final que nadie quería, pero que muchos ya veían venir. Este jueves, la Justicia le puso el candado final a Garbarino. El juez Fernando D'Alessandro decidió que ya no hay más vueltas que darle: se decretó la quiebra definitiva y la liquidación total de la empresa. Después de un proceso larguísimo de cinco años donde se intentó de todo para salvarla, la cadena que fue gigante en el país no aguantó más el peso de las deudas y la falta de inversores.

Para que se den una idea de lo que fue la caída, piensen que en sus épocas de gloria Garbarino llegó a tener más de 200 sucursales y casi 5.000 empleados en toda la Argentina. Hoy, la realidad es un cachetazo: solo quedaban tres locales abiertos en Buenos Aires y el resto eran persianas bajas y deudas acumuladas. Ni siquiera el famoso sistema de "cramdown" (donde alguien de afuera podía venir a poner la plata para quedarse con el negocio) funcionó; la única empresa que se anotó, Vlinder, al final no presentó ninguna oferta seria.

¿Y ahora qué pasa? La sindicatura va a empezar a anotar cada mueble, cada local y cada activo que le quede a la firma para venderlo y tratar de pagarle a los acreedores, entre los que hay muchísimos trabajadores que vienen peleando por sus sueldos hace años. Es una noticia que duele, no solo por la marca, sino por lo que significa para el consumo en el país. Se va un pedazo de la historia comercial argentina y, lamentablemente, deja un tendal de gente afectada. 

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