Reconocida fábrica cerró su planta, despidió empleados y defendió comprar de China
La empresa justificó su reconversión tras cerrar su planta y apuntó a los costos, importar desde China le resulta más barato que producir en el país.
La empresa Lumilagro quedó en el centro de la polémica luego de defender públicamente su nuevo modelo de negocio, basado en la importación de termos desde China tras el cierre de su planta en Tortuguitas, en la provincia de Buenos Aires.
La decisión implicó más de 170 desvinculaciones entre despidos y retiros voluntarios. Aunque la fábrica continúa en manos de la firma, actualmente no se encuentra operativa, y no descartan reactivarla en el futuro si vuelve a ser rentable.
Según explicaron desde la compañía, importar productos desde Asia les resulta actualmente un 35% más barato que fabricarlos en el país, en un contexto en el que las ventas cayeron más de un 50% en los últimos dos años.
El debate se encendió en redes sociales luego de una serie de publicaciones en las que la empresa defendió su estrategia. "Los 47 millones de argentinos ahora pueden acceder al mejor termo para mate, al mejor precio", señalaron, lo que generó una rápida reacción de usuarios.
Ante las críticas por la pérdida de empleos, la firma respondió con ironía: "¿Preferirías que los volvamos a contratar y tengas que gastar $100.000 más por un termo?". El tono de los mensajes generó tanto rechazo como apoyo.
Cruce político y discusión de fondo
La polémica escaló cuando el diputado Miguel Ángel Pichetto cuestionó el cambio de estrategia, al señalar que implica "menos trabajo argentino y más productos importados".
Desde la empresa rechazaron esa postura y defendieron su reconversión, asegurando que buscan expandirse con nuevos productos, abrir locales y aumentar exportaciones a países como Uruguay y Brasil.
Más allá del caso puntual, el episodio reabrió un debate más amplio sobre el modelo productivo: el equilibrio entre costos, precios accesibles y el impacto en el empleo loca


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