Aseguran que cada vez más familias y empresas tienen problemas para pagar sus deudas
Aunque el crédito bancario mostró una recuperación en los últimos dos años, crece la preocupación por el fuerte aumento de la mora en préstamos a familias y empresas
La mora en los créditos volvió a convertirse en una señal de alarma para el sistema financiero argentino. En un contexto marcado por la presión inflacionaria, el estancamiento de los ingresos y las dudas sobre el empleo, cada vez más familias y empresas tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones.
El dato inquieta no solo por su impacto sobre los bancos, sino también porque refleja un deterioro en la situación económica de quienes tomaron deuda. Mientras el crédito bancario venía mostrando una recuperación desde los niveles mínimos de fines de 2023, la contracara fue un salto en la cantidad de préstamos en situación irregular.
Días atrás, el presidente de Adeba, Javier Bolzico, destacó en redes sociales la mejora del crédito en la economía. "Gran recuperación del crédito bancario los últimos dos años. Falta mucho, pero la dirección es la correcta", escribió.
Sin embargo, en paralelo a esa recuperación, creció con fuerza la morosidad. Según los datos citados en el informe, los préstamos bancarios a familias pasaron de una mora del 2,5% a fines de 2024 al 9,3% en diciembre de 2025. En el segmento no bancario, como fintechs y billeteras virtuales, el incumplimiento rozó el 25%. Si se contempla el conjunto, más del 13% de las familias presenta atrasos en sus deudas.
El problema también golpea al sector productivo. El incumplimiento en créditos comerciales llegó al 2,7% en enero de 2026 y el impacto se siente con más fuerza entre las pymes. De acuerdo con los análisis mencionados, 1 de cada 8 empresas con préstamos bancarios tiene atrasos, con una incidencia mucho mayor entre las pequeñas y medianas firmas.
Mientras tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, rechaza las versiones negativas y sostiene que el panorama general no es malo. "Estamos en récord histórico de nivel de actividad, de exportaciones y de consumo", afirmó días atrás.
Desde los bancos admiten que la irregularidad en la cartera creció, aunque aseguran que el sistema cuenta con previsiones, reservas y capital para enfrentar este tipo de escenario. En Adeba también señalaron que parte del problema responde a un fenómeno puntual en préstamos vinculados a cuentas sueldo.
"Esta es una anormalidad, un comportamiento oportunista de una minoría que perjudica a los que pagan, porque hacen más caro el crédito. Se está trabajando con los bancos asociados para tratar de subsanar esta situación", afirmaron desde la entidad.
En el sector financiero explican que, con una inflación más baja, se terminó el efecto que durante años licuó las cuotas de los préstamos. Ahora, con tasas reales elevadas y salarios que no siempre acompañan el aumento de precios, la carga de la deuda pesa mucho más sobre los ingresos de las familias.
Eso también repercute en la rentabilidad de las entidades y en la oferta de nuevos créditos. "Cuando la mora sube, los bancos dejan de prestar. El denominador deja de crecer y el numerador crece, con lo cual se acelera el problema. Hay una parte de resaca donde la mora va a seguir subiendo y no se va a poder ocultarlo más", advirtió un banquero citado en el informe.
En ese marco, los bancos endurecieron los criterios para otorgar préstamos y comenzaron a depurar carteras. A la vez, el Gobierno intenta bajar tasas y relajar algunas condiciones monetarias para evitar que el deterioro siga escalando y para darle algo de oxígeno al consumo y a la actividad.
Fuera de la banca tradicional, la situación aparece todavía más delicada. Según el relevamiento citado, la mora en fintechs, billeteras virtuales y entidades no bancarias duplica ampliamente la de los bancos. Allí, además, apuntan contra los altos costos financieros, que hacen aún más difícil sostener los pagos.
En este escenario, el sistema financiero entra en una etapa de fuerte atención. Los bancos aseguran que tienen espalda para absorber un deterioro moderado, pero todos miran el mismo dato: cuándo dejará de crecer la mora. La respuesta será clave para saber si el crédito podrá volver a empujar la economía o si la tensión seguirá profundizándose.


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