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Alergia al polen: el peor horario para salir y qué días hay que evitar

Un especialista explicó cómo reducir la exposición al polen durante la primavera. Cuáles son los horarios más complicados.

Lucas Saldaño

Lucas Saldaño

Con la llegada de la primavera comienzan los días más cálidos, la floración y las actividades al aire libre, pero también una época especialmente complicada para quienes padecen alergia al polen o rinitis alérgica.

Estornudos repetidos, congestión, secreción nasal, picazón en los ojos y lagrimeo son algunos de los síntomas más frecuentes. Su intensidad puede variar según las especies vegetales, el clima y las condiciones del ambiente.

El médico alergista Jorge Bacigaluppi explicó que hay momentos del día en los que la exposición puede ser mayor y recomendó prestar especial atención durante las primeras horas.

¿Cuál es el peor horario para salir?

Según el especialista, la madrugada y las primeras horas de la mañana pueden ser especialmente complicadas para las personas alérgicas.

"Generalmente ocurre de madrugada. Un mal momento para salir, salvo que uno se vea obligado, es a primera hora, especialmente si hay un clima seco y ventoso", explicó Bacigaluppi durante su participación en el programa El Interactivo.

El riesgo puede aumentar cuando las condiciones son secas y ventosas, ya que el viento facilita que las partículas de polen permanezcan suspendidas en el aire y se desplacen.

Sin embargo, no existe un horario que sea igual para todas las personas. La cantidad de polen depende de las especies vegetales de cada zona y de las condiciones meteorológicas, por lo que también es recomendable consultar los reportes locales cuando estén disponibles.

¿Por qué el viento empeora la alergia?

Los días secos y con viento favorecen la circulación del polen y pueden aumentar la exposición de quienes tienen sensibilidad a estas partículas.

La lluvia, en cambio, puede reducir temporalmente la cantidad de polen suspendido en el aire al depositarlo sobre el suelo, aunque esto puede variar según la intensidad y las condiciones posteriores.

Por eso, durante las jornadas con mucho viento y presencia elevada de polen, los especialistas recomiendan limitar las actividades al aire libre, especialmente durante las primeras horas del día.

Qué hacer para reducir los síntomas

Además de reducir la exposición en los momentos de mayor concentración de polen, existen algunas medidas que pueden ayudar:

  • Mantener cerradas las ventanas de la casa y del vehículo cuando los niveles de polen sean elevados.
  • Cambiarse la ropa al regresar de la calle.
  • Ducharse y lavarse el cabello para eliminar partículas adheridas al cuerpo.
  • Utilizar anteojos al salir al exterior.
  • Evitar secar la ropa al aire libre durante los días de mayor concentración.
  • No cortar el césped en jornadas especialmente desfavorables.
  • Consultar los niveles locales de polen cuando exista información disponible.

Si los síntomas son persistentes o interfieren con las actividades habituales, se recomienda consultar con un profesional de la salud. En caso de dificultad para respirar, se debe buscar atención médica.

Los medicamentos como antihistamínicos o aerosoles nasales deben utilizarse de acuerdo con la indicación de un profesional.

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