Vaca Muerta vs. Malvinas: la pelea petrolera que Milei lleva al límite
La estrategia del Gobierno apunta a que las compañías deban elegir entre operar en el proyecto impulsado por el Reino Unido o acceder al enorme potencial de Vaca Muerta.
La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas sumó un nuevo capítulo y esta vez tiene al petróleo como protagonista. El Gobierno de Javier Milei decidió utilizar el potencial de Vaca Muerta como herramienta de presión contra las empresas que participen de proyectos hidrocarburíferos en las islas.
El mensaje fue contundente: las compañías que operen en Malvinas podrían quedar impedidas de desarrollar negocios vinculados al sector energético en Argentina.
Según lo publicado por el medio El País, la ofensiva se produce mientras avanza Sea Lion, un proyecto petrolero ubicado a unos 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y desarrollado por la empresa israelí Navitas Petroleum junto a la británica Rockhopper Exploration.
El proyecto ya cuenta con la decisión final de inversión y tiene previsto comenzar las perforaciones durante 2027.
Vaca Muerta, la carta fuerte de Argentina
La estrategia del Gobierno se apoya en una diferencia enorme entre ambos proyectos.
Vaca Muerta ya produce más de 600.000 barriles de petróleo por día y posee recursos técnicamente recuperables estimados en unos 30.170 millones de barriles.
En cambio, Sea Lion tendría alrededor de 314 millones de barriles recuperables. Es decir, cerca del 1% de los recursos estimados de Vaca Muerta.
La diferencia también aparece en las proyecciones de producción. Mientras Argentina apunta a llevar Vaca Muerta hasta aproximadamente 1,5 millones de barriles diarios hacia 2032, Sea Lion comenzaría con unos 55.000 barriles por día y buscaría alcanzar los 200.000 en una etapa posterior.
Para el Gobierno, entonces, el mensaje a las petroleras es claro: Argentina tiene un mercado energético mucho más grande y con una operación que ya está en marcha.
¿Qué dijo Milei?
Durante su discurso por cadena nacional, el Presidente advirtió que las empresas que participen de actividades hidrocarburíferas en las islas deberán elegir entre ese proyecto y las oportunidades que ofrece Argentina.
La postura oficial sostiene que las operaciones petroleras en Malvinas se desarrollan en un territorio cuya soberanía es reclamada por Argentina y que cuentan con licencias otorgadas por el Reino Unido.
En los últimos días, además, el Gobierno anunció nuevas sanciones contra empresas e individuos vinculados con actividades hidrocarburíferas en las islas y anticipó acciones judiciales contra compañías relacionadas con Sea Lion.
Tres gigantes petroleros ya dieron un paso atrás
La presión argentina ya tuvo una primera consecuencia.
Las compañías de servicios petroleros Schlumberger, Halliburton y Baker Hughes comunicaron que no participarán de proyectos hidrocarburíferos en Malvinas ni en los espacios marítimos que las rodean.
El dato es relevante porque las tres empresas tienen un peso enorme en el mercado mundial de servicios petroleros.
Su salida puede complicar el desarrollo de Sea Lion, especialmente por tratarse de una explotación offshore, mucho más costosa y técnicamente compleja que la producción terrestre de Vaca Muerta.


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