Ley de Glaciares: qué cambió y por qué desató una fuerte polémica
Con 137 votos a favor, el Congreso aprobó una reforma que modifica la protección ambiental y abre un nuevo escenario para la minería en Argentina.
La reforma de la Ley de Glaciares aprobada este 9 de abril en el Congreso nacional abrió un intenso debate en todo el país. Con 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones, la iniciativa avanzó tras una extensa sesión en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina y quedó a un paso de su promulgación.
La norma modifica aspectos centrales de la histórica Ley 26.639, sancionada en 2010, que establecía la protección de los glaciares y zonas periglaciares como reservas estratégicas de agua dulce.
Qué es la Ley de Glaciares
La legislación original definía a los glaciares como bienes públicos esenciales, clave para el consumo humano, la biodiversidad, la recarga de cuencas y el desarrollo científico. Además, extendía su protección a áreas congeladas cercanas que cumplen funciones hídricas fundamentales.
Uno por uno: los cambios clave de la reforma
1. Protección más limitada
La nueva normativa restringe el alcance: solo quedarán protegidos los glaciares y zonas periglaciares con función hídrica comprobada o relevante, lo que reduce el universo de áreas alcanzadas por la ley.
2. Más poder para las provincias
Se otorga mayor protagonismo a las jurisdicciones provinciales, que ahora podrán definir criterios propios de protección ambiental, en línea con sus intereses productivos, especialmente en regiones mineras.
3. Cambio en el rol científico
El IANIGLA deja de tener un rol central en la definición técnica y pasa a cumplir una función más registral, lo que fue cuestionado por especialistas.
4. Evaluación caso por caso
Se reemplaza el esquema de prohibiciones generales por un sistema donde cada proyecto será analizado mediante evaluaciones de impacto ambiental, habilitando potencialmente actividades en zonas antes restringidas.
5. Fin de la protección uniforme
La reforma introduce un modelo más flexible, donde cada provincia podrá aplicar sus propios parámetros, lo que implica una fragmentación de criterios a nivel nacional.
6. Protección condicionada
Los glaciares incluidos en el inventario seguirán protegidos inicialmente, pero podrían perder esa condición si se determina que no cumplen funciones hídricas clave.
Por qué hay tanta polémica
El cambio generó fuertes críticas de organizaciones ambientalistas y expertos, que advierten sobre el riesgo de afectar reservas estratégicas de agua dulce y habilitar la expansión de la actividad minera en zonas sensibles.
Desde el Gobierno, en cambio, sostienen que la reforma busca ordenar la normativa, eliminar interpretaciones restrictivas y fortalecer el federalismo, permitiendo a las provincias gestionar sus propios recursos.
El debate sigue abierto y expone una tensión de fondo: cómo equilibrar el desarrollo económico, especialmente en sectores como el litio y la minería, con la protección de los recursos naturales en Argentina.


Comentarios