No se aguanta más

"Es una vergüenza": el duro relato de un vecino de Palpalá sobre el abandono total del municipio.

Indignación total en el barrio Martigena. Un vecino denunció que la Municipalidad "arregló" la calle Ledesma usando basura en vez de ripio. "Acá venís por un pozo y te llevás diez", reclamó Paulo Rigo, cansado de la desidia.

Maximiliano Ritzer

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La paciencia en Palpalá no solo se agotó, sino que ya cayó en el fondo de uno de los tantos cráteres que adornan sus calles. Esta vez, el grito de bronca viene del barrio Martigena, específicamente del cruce de Ledesma y Valderrama. Paulo Rigo, un vecino que vive hace años en el sector, sacó los trapitos al sol y dejó mal parada a la gestión municipal: asegura que los arreglos son una "tomadura de pelo".

Según relató el vecino con muchísima impotencia, hace unos 15 días aparecieron máquinas municipales para hacer un supuesto bacheo, pero lo que tiraron en los pozos dejó a todos con la boca abierta. "Bachearon con basura. No trajeron ni tierra; eran botellas plásticas, no sé de dónde alzaban la basura y con eso tapaban", gatilló Paulo. Lo más irónico es que por esas mismas calles destruidas transita el propio corredor municipal. "Acá vas por un pozo y te agarrás diez. Los días de lluvia es un peligro total porque la gente no ve que están llenos de agua y rompen todo", agregó.

El reclamo no se queda solo en el estado de las calles, que deberían estar asfaltadas de punta a punta según promesas que datan de años. Paulo denunció un abandono total en servicios básicos: el gas y las cloacas los tuvo que pagar cada vecino "dejando de comer" porque el Estado no aparece. Además, la limpieza es un cuento: "Vienen a barrer una vez al mes, pero para cobrar el impuesto ahí sí que están". Para los vecinos, el barrio parece que no perteneciera a Palpalá: "Yo quisiera que el Intendente me diga cuánto gasta en Martigena en un año. Acá no se conoce obra ni se les conoce la cara a los secretarios".

Como si fuera poco, la inseguridad es el postre de cada noche. La iluminación es un desastre, pero no porque falten reflectores, sino por la falta de poda. "Usted va a ver que los reflectores están, pero alumbran al árbol nada más porque están tapados por las ramas. No quieren podar, es impresionante", sentenció el vecino. Mientras la entrada histórica de Palpalá se convierte en un basural a cielo abierto, los residentes del Martigena exigen que alguien aparezca y deje de "tapar agujeros" con mugre.

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