Falta mucho

El intendente busca recuperar el cariño en Alto Comedero: puso juegos en una plaza

Mientras Alto Comedero vuelve a plantear con fuerza su autonomía municipal, "Chuli" Jorge, desembarcó en enero con una obra de puesta en valor de una plaza en el sector B3.

Lucas Saldaño

Mientras Alto Comedero vuelve a plantear con fuerza su autonomía municipal, el intendente de San Salvador de Jujuy, Raúl "Chuli" Jorge, desembarcó en enero con una obra de puesta en valor de una plaza en el sector B3, en el marco del Presupuesto Participativo. El gesto no pasó desapercibido en un barrio que desde hace años denuncia abandono estructural y falta de respuestas de fondo.

No es un dato menor: en diciembre de 2025, referentes vecinales elevaron un pedido urgente a la Legislatura provincial para avanzar con la municipalización de Alto Comedero, un sector que ya supera los 100 mil habitantes y que, según sus propios dirigentes, sufre un "abandono crónico" por parte del municipio capitalino.

"El municipio no da abasto", afirmó entonces Diego Mamani, presidente del Centro Vecinal del sector B6, al reclamar autonomía para poder resolver problemas básicos como agua, cloacas, seguridad, alumbrado y ordenamiento urbano. La consigna fue clara: sin gobierno propio, Alto Comedero sigue quedando relegado.

Plazas sí, cloacas no

En ese contexto, la reciente inauguración de juegos infantiles, equipamiento urbano y un gimnasio al aire libre en la esquina de avenida Yuto y Mina 9 de Octubre reabre el debate. Desde el municipio destacaron la participación vecinal y el valor simbólico de "sentirse parte" de las decisiones de obra pública.

Sin embargo, para muchos vecinos, la iniciativa suena insuficiente frente a una realidad cotidiana marcada por calles intransitables, falta de cloacas, problemas sanitarios, inseguridad y crecimiento desordenado. "Las plazas son importantes, pero no resuelven lo estructural", es una frase que se repite en el barrio.

La crítica no apunta a la obra en sí, sino a la prioridad política: mientras se inauguran espacios verdes, continúan los reclamos por líquidos cloacales a cielo abierto, animales abandonados, falta de servicios básicos y zonas donde el Estado llega solo de manera esporádica.

¿Gestión o estrategia?

El movimiento del Ejecutivo municipal también se lee en clave política. Alto Comedero no solo es el barrio más poblado de la capital, sino también uno de los más decisivos electoralmente. Tras el reclamo público de independencia administrativa, cualquier acción en el sector adquiere otra dimensión.

La pregunta que flota entre los vecinos es inevitable:

¿Se trata de una política sostenida de integración urbana o de un intento por recuperar el vínculo con un barrio que ya habla de separarse?

Por ahora, la tensión sigue latente. Mientras el municipio muestra plazas renovadas, desde Alto Comedero insisten en que los problemas de fondo siguen intactos y que la autonomía no es un capricho político, sino una respuesta a años de postergación.

En ese escenario, una cosa parece clara: una plaza nueva no alcanza para tapar un reclamo histórico.

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