En medio de temblores y terremotos, denuncian un recorte salvaje en el Inpres
La falta de fondos ya impacta de lleno en el mantenimiento de las estaciones sismológicas, provocando demoras en los reportes de sismos y generando alerta en provincias con alta actividad como Jujuy.
En una región como el Noroeste Argentino, donde la tierra se mueve seguido y la prevención sísmica no es un tema menor sino una necesidad cotidiana, comenzó a encenderse una luz de alerta. El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), el organismo público encargado de registrar cada movimiento telúrico a lo largo y ancho del territorio nacional, atraviesa un fuerte recorte económico.
Durante la actual gestión nacional, las partidas destinadas a este ente cayeron un 40% en términos reales en comparación con los fondos recibidos en 2023, según reveló un exhaustivo relevamiento del portal Chequeado.
Esta tijera presupuestaria no se queda solo en planillas de Excel o discusiones políticas en la Capital, sino que ya se traduce en serias fallas operativas sobre el terreno. De acuerdo a un informe oficial de la Subsecretaría de Presupuesto de la Nación, durante los primeros seis meses de este año apenas se logró cumplir con la mitad de las tareas programadas para mantener en pie la Red Nacional de Estaciones Sismológicas.
La falta de personal técnico especializado, sumada a la escasez de recursos para repuestos y viajes de mantenimiento, hizo que más de una vez los reportes de temblores en zonas muy propensas sufran demoras de hasta cinco horas en ser publicados, indicó El Submarino de Jujuy.
La situación causa profunda preocupación entre los geólogos y especialistas en construcción de la región. El Inpres cuenta hoy con 50 estaciones sismológicas y 143 acelerómetros distribuidos por todo el país, cuyas mediciones son vitales para actualizar de forma constante los mapas de peligrosidad y garantizan que los edificios e infraestructuras se construyan con las normas sismorresistentes adecuadas.
Con un presupuesto devorado por la inflación donde más del 90% se va únicamente en pagar sueldos, el margen para mantener el equipamiento de alta tecnología es mínimo, poniendo en riesgo la rapidez y precisión del sistema de alerta en todo el norte.


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