Una herencia desató el terror y la locura en una familia de Jujuy: "Si no es mío, no es de nadie"
El violento episodio ocurrió en medio de una reunión familiar en la capital jujeña. El agresor, de 38 años, sacó una pistola 9 mm de su auto y amenazó de muerte a sus parientes tras una acalorada discusión. La Policía montó un operativo de urgencia, lo detuvo y le secuestró el arma cargada con dos cargadores.
El populoso barrio Cuyaya todavía no sale del julepe tras una noche de terror que estuvo a nada de terminar en un baño de sangre. Lo que había arrancado como una juntada familiar entre charlas y algunas bebidas, se transformó de golpe en una pesadilla cuando los hilos de la cordura se rompieron. Un hombre de 38 años, que es efectivo retirado del Servicio Penitenciario, perdió los estribos por completo, se olvidó de los lazos de sangre y arremetió contra su propio padre y su abuela anciana en el interior de una vivienda de la zona.
La disputa empezó a levantar temperatura cuando saltó en la mesa el tema que suele romper a las familias más unidas: una presunta pelea económica por una herencia. Entre los gritos, los reproches y los efectos del alcohol, el ex guardiacárcel tomó una decisión peligrosa. Salió enfurecido de la casa de su abuela, caminó hasta su vehículo, agarró una potente pistola 9 mm marca Hi Power y volvió a entrar al inmueble apuntándole directamente a la cabeza a sus familiares mientras les gritaba con frialdad que los iba a limpiar a todos.
Por suerte, un llamado desesperado al sistema de emergencias 911 alertó a los efectivos de la Seccional N° 4, quienes llegaron volando al lugar antes de que la locura pasara a mayores. Los uniformados actuaron con rapidez, lograron reducir al violento y pusieron a salvo a la dueña de casa. La abuela, atrapada en una mezcla de miedo y dolor, no dudó un segundo y le clavó una denuncia penal en la comisaría. Al requisar el auto del agresor, la Policía encontró el arma con dos cargadores llenos, un arsenal con capacidad de daño extremo que ahora quedó secuestrado por la Justicia mientras el acusado duerme en un calabozo.


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