Una fiesta clandestina en Jujuy terminó con un menor apuñalado y una batalla campal
Tras la llegada de la Policía de la Provincia para desalojar el evento ilegal, se desató un feroz enfrentamiento de bandas en un descampado. Un adolescente de 16 años terminó en la guardia del Hospital Pablo Soria con múltiples heridas de arma blanca.
Alto Comedero volvió a ser escenario de una noche de terror y descontrol por culpa de las jodas clandestinas que no paran de proliferar en la periferia de San Salvador de Jujuy. Durante la madrugada de este fin de semana largo, la esquina de la avenida José María Gallardo, en el populoso sector de las 150 Hectáreas, se convirtió en una verdadera zona de guerra. Lo que arrancó como un baile ilegal convocado por redes sociales terminó de la peor manera cuando los uniformados tuvieron que intervenir para dispersar a la multitud de jóvenes que copaba el lugar, desatando una furia contenida que los vecinos de la zona venían temiendo hace rato.
Cerca de las 3:20 de la mañana, los efectivos del cuerpo de Infantería irrumpieron en el domicilio tras las reiteradas denuncias de la gente del barrio por los ruidos molestos y los disturbios en la cuadra. Tras labrar el acta contravencional correspondiente al dueño de casa por organizar la joda sin habilitación ni la más mínima medida de seguridad, los policías mandaron a todos a la calle.
Según detalló Jujuy al Momento, el gran problema fue que al no haber un corredor seguro ni acompañamiento para que los chicos se desconcentren de forma pacífica, la marea humana se trasladó hacia un descampado cercano a la feria de la zona. Allí se pudrió todo: una barra brava del barrio Che Guevara se cruzó feo con la de las 150 Hectáreas y se desató una lluvia de piedras, botellas y golpes. En medio de la gresca generalizada, un changuito de apenas 16 años se llevó la peor parte al recibir múltiples puntazos en la cabeza, una de sus piernas y la mano.
Los paramédicos del SAME llegaron volando al lugar de los hechos tras el llamado desesperado de los testigos y trasladaron de urgencia al herido hacia la guardia del Hospital Pablo Soria, donde quedó internado en observación bajo un cuadro delicado pero estable. Mientras tanto, las actuaciones complementarias quedaron a cargo de la Seccional N° 63 de Alto Comedero y de la fiscalía de turno, desde donde ordenaron revisar de oficio las cámaras de seguridad de la avenida Gallardo para intentar identificar a los agresores que escaparon en medio de la oscuridad.
Este nuevo hecho de sangre vuelve a poner sobre la mesa la total falta de control sobre la nocturnidad informal en las barriadas vulnerables de la capital jujeña, donde el alcohol barato y las disputas territoriales forman una bomba de tiempo que explota casi todos los fines de semana.


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