El descargo de la Policía tras la noche de terror que vivieron los hinchas jujeños en Tucumán
Tras los graves incidentes en Trancas, el comisario Joaquín Girvau defendió el operativo y le tiró la pelota a los hinchas jujeños. Aseguró que secuestraron una cantidad "impresionante" de alcohol y que hubo disparos porque los simpatizantes de Gimnasia quisieron cortar la ruta.
El paso de Gimnasia de Jujuy por Tucumán dejó mucha tela para cortar, y no precisamente por lo futbolístico. Tras las denuncias de los hinchas albicelestes que volvieron con marcas de balas de goma y acusaciones de maltrato, el jefe del operativo policial, Joaquín Girvau, rompió el silencio y no se guardó nada. Lejos de pedir disculpas, el comisario aseguró que el operativo fue "exitoso" y acusó a la parcialidad jujeña de querer "atropellar" las normas tucumanas.
Según el jefe policial, el lío en Trancas arrancó cuando algunos colectivos tuvieron fallas mecánicas y los hinchas, molestos, intentaron cortar la Ruta Nacional 9. "Nosotros no íbamos a permitir un corte de ruta", sentenció Girvau, quien justificó el uso de la fuerza diciendo que los efectivos respondieron a una lluvia de piedras.
Además, le mandó un "palito" a los viajeros: "Fue impresionante el secuestro de vino y fernet que hubo en los colectivos. La gente viene a alentar al equipo, no de joda, y nosotros no lo íbamos a permitir", tiró sin vueltas, asegurando que no se permiten "previas con asado" en la banquina.
Para la Policía de Tucumán, la culpa fue de los hinchas por violar el "corredor seguro" e intentar pasar por lugares no permitidos. Mientras los jujeños muestran las heridas y cuentan una odisea de piedrazos y balazos innecesarios, desde la vecina provincia sacan pecho por su rigor.
"En Tucumán no vamos a permitir ningún tipo de atropello", concluyó el comisario a Somos Jujuy. Lo cierto es que, una vez más, el folklore del fútbol termina con familias asustadas y un clima de hostilidad que parece no tener fin cada vez que el Lobo viaja al Jardín de la República.


Comentarios