Zonas liberadas

"Nadie nos cuida": Crece el robo de motos en Jujuy y los vecinos están hartos

El barrio Alto Comedero se convirtió en el blanco preferido de una banda organizada que opera con autos de apoyo e inteligencia previa. Una familia aportó videos y fotos de los chorros, pero la Justicia les dice que "no es prueba suficiente".

Maximiliano Ritzer

Que Pasa Jujuy

La inseguridad en Jujuy no da tregua ni en las fiestas. El robo de motocicletas pasó de ser un "arrebato" al voleo para transformarse en un laburo de hormiga bien organizado que tiene a mal traer a los vecinos de Alto Comedero, Palpalá y Perico. Ya no son solo "pibitos" los que andan en la movida; ahora se mueven en autos blancos, usan casco para que no los fichen y tienen rutas de escape que llegan hasta Salta.

Uno de los casos que colmó la paciencia ocurrió hace unos días en las 78 Viviendas de Alto Comedero. A una joven le robaron la moto de la vereda en apenas diez minutos. Según informó Jujuy al Momento,  el "modus operandi" da miedo: un auto blanco (ya identificado por tener el paragolpes chocado y calcomanías raras) frenó, bajó un tipo con casco, le dio arranque al rodado y salió disparado escoltado por el coche. Todo quedó filmado por las cámaras de los vecinos, pero la respuesta de la Brigada dejó a la familia con un nudo en la garganta: les dijeron que las imágenes no alcanzan para meter un allanamiento.

"Nosotros hicimos el laburo de la policía", contó Elba, la madre de la víctima, en Radio 2. La familia caminó el barrio, consiguió los videos y hasta rastreó los datos del auto involucrado. Mientras tanto, la sospecha de una banda interprovincial crece. Se sabe que hay una ruta delictiva que une General Güemes con Pampa Blanca, Monterrico y nuestro Alto Comedero. Roban motos de la misma marca el mismo día, lo que demuestra que los delincuentes hacen "inteligencia", nos tienen fichados y saben a qué hora salimos a laburar.

Para muchos jujeños, la moto no es un lujo, es la herramienta para ir a trabajar o llevar los chicos a la escuela. El sacrificio de años se pierde en segundos frente a una Justicia que, según denuncian las víctimas, mira para otro lado. "Ellos sí investigan, nosotros no", lamentan los vecinos, que ahora se organizan por redes sociales para intentar recuperar lo que el sistema no les devuelve. La sensación de impunidad en las calles es total y el pedido es uno solo: que aparezcan las motos y que los chorros terminen donde tienen que estar.

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