"Mamá, vuelvo en 10 minutos": la trampa mortal que terminó en femicidio
Estremecedores detalles de uno de los casos policiales más crueles de lo que va del año en Argentina.
A dos semanas del femicidio de la adolescente en Córdoba. "Mamá, vuelvo en 10 minutos": la trampa mortal que terminó con el femicidio de Agostina Vega.
A dos semanas del caso que conmocionó a Córdoba y a todo el país, la cronología del horror: qué pasó con la adolescente desde que salió de su casa hasta el hallazgo de sus restos.
"Mamá, ya vuelvo en 10 minutos". La frase todavía retumba en la cabeza de su familia. Fue lo último que Agostina Vega le dijo a su mamá antes de salir de su casa la noche del 23 de mayo. Tenía 14 años. Nunca volvió.
Dos semanas después, la investigación judicial logró reconstruir buena parte de las últimas horas de la adolescente y apunta contra Claudio Gabriel Barrelier, el hombre que hoy permanece detenido como principal acusado del femicidio que conmocionó a Córdoba y al país.
El último día de Agostina: sábado 23 de mayo La historia comenzó en la tarde de aquel sábado. Agostina compartió distintas actividades junto a su madre, Melisa Heredia, y al propio Barrelier. Primero coincidieron en un campeonato de fútbol, después estuvieron en un cumpleaños en Villa Azalais y más tarde visitaron a una amiga. Nada hacía prever el desenlace que se acercaba.
Cerca de las 20.30, la adolescente y su mamá volvieron a su casa en el barrio General Mosconi, y dos horas más tarde Agostina salió de nuevo, supuestamente, para ir a la rotisería. "Mamá, ya vuelvo en 10 minutos", dijo antes de irse.
El contundente mensaje de la madre de la adolescente desaparecida a Claudio Barrelier, el único detenido en la causa.
Pero, según la investigación, Barrelier ya la habría contactado para encontrarse con ella valiéndose de un engaño. Así surgió de un audio que la propia víctima le envió a sus amigas: "No sé, porque tengo que ir con el novio de mi mamá para hacerle una sorpresa a mi mamá. Me tengo que escapar".
Agostina nunca volvió. Su hermano fue a buscarla a la rotisería y su madre comenzó a llamar a amigas y allegados.
Mientras empezaba la carrera contrarreloj para encontrarla, la reconstrucción determinó que la adolescente se subió a un remis de confianza del barrio y fue a la casa de Barrelier, en Juan del Campillo 878, barrio Cofico. Una cámara de seguridad captó el ingreso de ambos en ese domicilio, pero no existe registro que muestre salir a Agostina de ese lugar.
El mensaje de Whatsapp de la mamá de Agostina al detenido preguntándole si sabía algo de la nena.
La búsqueda desesperada y las primeras pistas La madrugada siguiente estuvo marcada por la desesperación. Nadie sabía dónde estaba la adolescente. Entonces Melisa, su mamá, decidió escribirle a Barrelier.
"¿Qué te pidió a vos la Agos hoy?", preguntó.
La respuesta llegó minutos después. El hombre aseguró que la joven le había pedido ayuda para ir a la casa de un amigo, aunque dijo desconocer quién era.
"¿Qué amigo? ¿De dónde?", insistió la madre. El intercambio terminó con un mensaje desesperado: "Hace como tres horas que se fue y no aparece. No sé qué hacer, si llamar a la Policía".
Entre tanta incertidumbre, apareció un testigo clave. Ariel, el remisero que había trasladado a Agostina, vio la foto de la adolescente en redes sociales y reconoció inmediatamente a la pasajera que había llevado la noche anterior. Sin perder tiempo, contactó a la madre.
Habló Ariel, el remisero que llevó a Agostina y contó cuál fue la reacción de la mamá.
El chofer le explicó que había dejado a Agostina frente a la casa de un hombre que pagó el viaje, y describió a Barrelier: "Tenía campera negra, cara delgada, parecía un jugador de polo". Melisa comprendió de quién se trataba, y su reacción fue devastadora.
Ese dato cambió el rumbo de la investigación.
El avance de la investigación y las contradicciones de Barrelier El lunes 25 de mayo, sin noticias de la adolescente, la familia formalizó la denuncia y la Policía empezó a analizar cámaras de seguridad, antenas telefónicas y movimientos de quienes tuvieron contacto con Agostina antes de su desaparición.
Las pruebas empezaron a acumularse.
Los registros telefónicos ubicaron el celular de Agostina durante varias horas en la zona de la casa de Barrelier, hasta que dejó de emitir señal. Las cámaras confirmaron que la adolescente había entrado al domicilio de Barrelier. Sin embargo, nunca registraron su salida.
Mientras tanto, el comportamiento del sospechoso generaba cada vez más interrogantes.
De acuerdo con la causa, durante el lunes feriado Barrelier le pidió prestado un Ford Ka negro a una mujer con la que mantenía una relación sentimental, volvió a su casa y cargó en el vehículo objetos como un tacho, bolsas de consorcio y elementos de albañilería. Después, fue a un descampado en barrio Ampliación Ferreyra.
Las contradicciones de Barrelier terminaron de dejarlo en jaque. Primero negó que Agostina hubiera estado en su casa. Después, cuando las imágenes de seguridad lo acorralaron, reconoció que sí había ingresado. Aunque, argumentó que había mentido para proteger a su hija.
La explicación no convenció a los investigadores y, el martes 26 de mayo, Barrelier fue detenido e imputado por privación ilegítima de la libertad.
Fuente: TN.


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