Los fuertes detalles forenses de la mujer y su hijo de 7 años muertos en un hotel de Recoleta: "Asfixia" y "heridas incisas"
La autopsia reveló datos estremecedores sobre la muerte de una mujer y su hijo de 7 años hallados en un hotel porteño.
El misterio y la conmoción crecen alrededor del caso ocurrido en un hotel de Recoleta, donde una mujer de 41 años y su hijo de 7 fueron encontrados muertos dentro de la bañera de una habitación. En las últimas horas, se conocieron los primeros resultados forenses, que aportan detalles clave para la investigación judicial.
Las víctimas fueron identificadas como Gisela Mercedes de Yurka y su hijo G. S.. Ambos se habían alojado en el Hotel Ker, en la habitación 306, durante la tarde del día previo al hallazgo. El descubrimiento se produjo al mediodía, cuando el personal del establecimiento ingresó al cuarto ante la falta de respuesta.
Según el informe preliminar de la autopsia, el niño presentaba signos compatibles con asfixia, presuntamente por sumersión, mientras que el cuerpo de la mujer evidenciaba 13 heridas incisas en distintas zonas, consideradas de tipo vital. Los peritos indicaron que, en principio, esas lesiones serían autoprovocadas.
Las conclusiones iniciales refuerzan la hipótesis de un homicidio seguido de suicidio, aunque los investigadores remarcan que la causa continúa en etapa de análisis y no descartan nuevas líneas de investigación.
En detalle, los especialistas determinaron que la mujer tenía siete cortes en el antebrazo izquierdo, cuatro en el derecho y dos heridas en el lateral izquierdo del cuello, lesiones que habrían sido realizadas antes del fallecimiento.
Durante las pericias en la escena, personal de la Unidad Criminalística Móvil de la Policía de la Ciudad encontró un bisturí y dos jeringas con insulina apoyadas en una jabonera del baño, elementos que ahora forman parte central del expediente.
La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional, a cargo de Laura Belloqui, que busca reconstruir las últimas horas de la mujer y el niño, además de establecer el contexto emocional y personal previo al hecho.
Hasta el momento, no se logró determinar el motivo que habría llevado a la mujer a matar a su hijo y luego quitarse la vida. Fuentes del caso indicaron que se analizan antecedentes médicos, psicológicos y vínculos familiares.
Gisela de Yurka y el menor residían en el barrio Independencia, en González Catán, partido de La Matanza. Tras perder contacto con el niño, el padre había realizado una denuncia por averiguación de paradero, sin imaginar el trágico desenlace.
El caso genera profunda conmoción y vuelve a poner en foco las muertes violentas, la salud mental y los crímenes intrafamiliares, mientras la Justicia intenta esclarecer por completo qué ocurrió puertas adentro de la habitación del hotel.


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