Jujeño asesinado en Bolivia: marcharon con profundo dolor por Miguel Coria
Familiares y amigos del joven jujeño se movilizaron en Tarija. Exigen la pena máxima de 30 años para el asesino y denunciaron que el ataque estuvo cargado de odio por su orientación sexual, además de apuntar contra la impunidad del detenido.
El dolor por el terrible crimen de Miguel Coria no conoce de fronteras y el pedido de justicia resuena cada vez con más fuerza tanto en Jujuy como en el vecino país. Semanas después del trágico desenlace, una marea de familiares, amigos y allegados del joven jujeño se concentró en las calles de Tarija, Bolivia, para visibilizar el caso y exigir que el brutal asesinato no quede en la nada.
Con carteles, fotos del muchacho y lágrimas en los ojos, la comunidad acompañó a los íntimos de la víctima en un reclamo unánime: quieren que el sistema judicial boliviano aplique la condena máxima de 30 años de prisión para el único detenido y que pague por el infierno que causó.
La marcha no fue solo para pedir que el culpable se pudra en la cárcel, sino también para destapar una olla que generó muchísima indignación y sospechas en el entorno de la víctima. Según denunciaron públicamente los familiares de Miguel, el acusado es un viejo conocido del ámbito delictivo que llamativamente andaba suelto por la vida. Aseguran que el sujeto cuenta con al menos 19 causas judiciales previas en su haber y que, de forma totalmente sospechosa, jamás recibió una condena firme por ninguna de ellas.
Esta alarmante situación hizo que la familia sembrara graves dudas sobre el funcionamiento de la Justicia de Tarija, deslizando la posibilidad de que existan "aceitadas" influencias económicas o de poder que le permitieron al agresor zafar de la ley durante años.
Pero el punto más sensible y que conmovió a todos los presentes durante la movilización tiene que ver con el trasfondo del ataque. Los allegados de Miguel afirmaron con total firmeza que el crimen no se trató de un simple hecho de inseguridad, sino que estuvo motivado por una alarmante dosis de discriminación y odio hacia su orientación sexual. Por esta razón, exigieron formalmente a los fiscales bolivianos que la investigación se encuadre bajo la figura de crimen de odio de género. La familia del joven jujeño implora por celeridad en las pericias y pide que las autoridades fronterizas y los consulados no les suelten la mano en este camino tan duro para evitar que las influencias del asesino vuelvan a ganarle a la verdad.


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