El posteo que hoy estremece: el último mensaje de la mujer hallada muerta con su hijo en Recoleta
Tras el hallazgo de Gisela de Yurka y su hijo sin vida en un hotel porteño, se viralizó una publicación que la madre había compartido en redes sociales.
La conmoción por la muerte de Gisela de Yurka y su hijo de 7 años en un hotel de Recoleta sumó en las últimas horas un nuevo capítulo cargado de dolor. Luego de conocerse el trágico desenlace, comenzó a circular en redes sociales el último posteo de la mujer, una imagen que hoy cobra un significado desgarrador.
Gisela, de 41 años, solía compartir momentos cotidianos junto a su hijo Gabriel Saru Ovejero en su cuenta personal de Facebook. La publicación que se viralizó fue realizada el 9 de mayo de 2024 y muestra a ambos posando para una foto escolar. Acompañando la imagen, la madre escribió una frase breve pero contundente: "Mi vida... mi todo", palabras que generaron una fuerte reacción entre usuarios y conocidos.
El posteo volvió a circular tras confirmarse que madre e hijo fueron encontrados sin vida en la bañera de la habitación 306 del Hotel Ker, ubicado sobre la calle Marcelo T. de Alvear al 1300, en el barrio porteño de Recoleta. El hallazgo se produjo el viernes por la mañana, cerca de las 10, luego de que se activara una búsqueda al no tener novedades de ambos.
Según trascendió, Gisela de Yurka era docente y había desarrollado su labor en distintas instituciones educativas, entre ellas la Asociación Civil Hogares del Espíritu Santo, el Colegio San Mauricio y el Instituto Nuestra Señora del Hogar. Madre e hijo habían ingresado al hotel el día anterior con la intención de pasar la noche.
Horas antes del hallazgo, familiares y allegados habían difundido publicaciones en redes sociales alertando sobre la desaparición de la mujer y el niño, solicitando información para dar con su paradero. Finalmente, la noticia del hallazgo confirmó el peor desenlace y abrió una investigación judicial para esclarecer lo ocurrido.
Mientras avanza la causa, el último mensaje de Gisela junto a su hijo se transformó en un símbolo del dolor y la incredulidad que atraviesa a la sociedad frente a una tragedia que conmueve a Recoleta y al país entero.


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