Un papelón

El abogado chanta que estafó a miles de personas: el llanto no lo salvó

Se hizo pasar por profesional del Derecho durante años, montó un estudio trucho y cobró causas inexistentes. Terminó detenido y quebrado ante el fiscal.

QPJ Policiales

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Durante más de tres años, Juan Andrés Zurvera vivió una mentira que terminó de la peor manera: preso y expuesto ante la Justicia. Sin ser abogado, montó un estudio jurídico falso en Sunchales, falsificó firmas de jueces y camaristas y estafó a decenas de personas por una cifra que supera los 54 millones de pesos.

El engaño fue sostenido en el tiempo. Zurvera había ingresado a la carrera de Derecho en la Universidad Nacional del Litoral, pero solo aprobó 13 materias. Aun así, se presentó como abogado recibido, consiguió clientes y empezó a cobrar honorarios por trámites y juicios que jamás existieron.

Un estudio armado sobre una farsa

Primero cayeron familiares y amigos. Después, el boca en boca hizo el resto. Zurvera se ofrecía para resolver conflictos urgentes: divorcios, cuotas alimentarias, sucesiones, desalojos y disputas familiares. Pedía adelantos y mostraba documentación judicial falsa para sostener el engaño.

La investigación reveló el uso de firmas digitales apócrifas, sellos truchos -con matrícula inventada- y escritos judiciales completamente falsificados. Todo estaba armado para parecer real.

Estafa millonaria y prisión preventiva

El Ministerio Público de la Acusación determinó que solo entre enero y noviembre de 2025 recibió 18 millones de pesos. Por ahora se le imputan al menos 10 hechos, aunque el número de denuncias sigue creciendo en Rafaela.

En la audiencia imputativa, Zurvera se quebró al escuchar la acusación. Lloró, habló de frustraciones personales y familiares, pero el fiscal fue tajante: "No hay justificación posible para este accionar".
El juez avaló el planteo y dictó prisión preventiva sin plazo.

Engañó incluso a su propia madre

Entre las víctimas aparece un dato que impacta: también estafó a su madre, Liliana Gorgo, expresidenta del club Unión de Sunchales, quien creía que su hijo era abogado recibido. La lista de damnificados incluye amigos, conocidos y hasta un abogado local que lo incorporó a su estudio.

Durante los allanamientos, la Policía Federal secuestró celulares, una notebook, documentación falsa y los sellos escondidos dentro de un ladrillo hueco.

El daño que no se recupera

Las víctimas coinciden en algo: el golpe no fue solo económico.
"La plata la necesitamos, pero lo peor fue la estafa emocional. Se creyó su propia mentira", relató una de las damnificadas. Otros admitieron haberse endeudado para pagar servicios legales inexistentes.

El club se despegó

Al momento de la detención, Zurvera era vicepresidente primero de Unión de Sunchales. Tras el escándalo, el club se desligó por completo y aseguró que los hechos "son de estricta índole personal". Mientras avance la causa, quedó desplazado del cargo.

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