De la denuncia a la condena: el relato del sobreviviente del caso Grassi
El testimonio de Oscar Aguirre destapó uno de los escándalos más impactantes de la Argentina y derivó en la condena del sacerdote Julio César Grassi.
El caso de Julio César Grassi marcó un antes y un después en la historia judicial y mediática del país. Detrás de la condena por abuso sexual y corrupción de menores, hubo una historia atravesada por el silencio, la vulnerabilidad y las presiones de sectores de poder.
Todo comenzó el 23 de octubre de 2002, cuando el programa Telenoche Investiga emitió un informe que sacudió a la opinión pública. Allí, un joven -identificado como "Gabriel" para resguardar su identidad- denunció haber sido abusado por el sacerdote cuando tenía 12 años, dentro de la Fundación Felices Los Niños, institución que debía protegerlo.
De la denuncia al escándalo nacional
En ese momento, Grassi era una de las figuras más visibles y mediáticas del país, con fuerte presencia en televisión y respaldo de empresarios, periodistas y dirigentes influyentes. La denuncia no solo expuso los abusos, sino también una estructura de poder que intentó desacreditar al denunciante.
El impacto del informe fue inmediato: además de alcanzar niveles récord de audiencia, impulsó una investigación judicial que terminaría años después con la condena del religioso. Incluso, durante una aparición televisiva, el propio Grassi evitó su detención en vivo tras una orden judicial.
La historia de la víctima
Años más tarde, el joven denunciante fue identificado como Oscar Aguirre, quien relató su historia en el libro Abusado por Grassi. La hora de romper el silencio, escrito junto al periodista Carlos de Elía.
Su testimonio describe una infancia marcada por el abandono, la vida en la calle y la extrema vulnerabilidad. Llegó a la fundación siendo niño, donde -según relató- comenzó a ser captado por el sacerdote hasta concretarse los abusos.
"La escuela y la institución debían cuidarme, pero ahí empezó mi peor pesadilla", reconstruye el relato que forma parte del libro.
Tras denunciar, Aguirre atravesó un calvario de amenazas, persecuciones y exposición pública, incluso pese a contar con identidad protegida. Durante años vivió bajo custodia, cambiando constantemente de domicilio por temor a represalias.
Presiones, poder y defensa mediática
La investigación también dejó al descubierto una fuerte estrategia de defensa mediática y judicial en favor de Grassi. Según se detalla en la reconstrucción periodística, se intentó instalar versiones para desacreditar al denunciante, incluyendo acusaciones sin pruebas de extorsión.
En paralelo, figuras públicas y sectores de poder respaldaron al sacerdote, mientras el proceso judicial avanzaba lentamente entre apelaciones y recursos.
Condena y situación actual
Finalmente, tras años de proceso, la Justicia condenó a Julio César Grassi por abuso sexual y corrupción agravada de menores. En 2013, la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires dejó firme la sentencia, y el sacerdote fue trasladado a una unidad penitenciaria.
Posteriormente, recibió otras condenas por malversación de fondos y uso indebido de bienes de la fundación.
Actualmente, continúa detenido y deberá cumplir su pena hasta 2028, luego de que la Justicia rechazara un pedido de libertad condicional en 2024./TN


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