Violencia sin límites

Brutal golpiza a la salida de un boliche en Jujuy: lo desmayaron y le robaron

Un joven jujeño vivió una auténtica pesadilla tras ser atacado por una patota mientras caminaba solo hacia la Nueva Terminal.

La noche jujeña volvió a ser el escenario de un hecho de inseguridad que llena de preocupación a las familias de la capital. Durante la madrugada del sábado, lo que prometía ser una salida divertida con amigos terminó de la peor manera para un joven que fue salvajemente agredido a la salida de un conocido local bailable ubicado sobre la Ruta Nacional 9, en la zona de Alto Comedero. El muchacho terminó internado, golpeado y desvalijado tras cruzarse con una patota en un sector que los vecinos vienen denunciando como una "boca de lobo" cuando los boliches cierran sus puertas.

Todo se desencadenó alrededor de las 5 de la mañana, cuando el grupo de amigos decidió ponerle fin a la noche y abandonar el boliche. Como el auto en el que andaban no tenía espacio para todos, el joven no quiso generar molestias y tomó la decisión de emprender el regreso a pie, bajando por la colectora de la Ruta 9 con dirección a la Nueva Terminal para intentar tomarse un remís o un colectivo que lo llevara a su casa. Sin embargo, a las pocas cuadras, la tranquilidad de la madrugada se rompió por completo cuando divisó a un grupo de aproximadamente cinco hombres que caminaban en sentido contrario.

Casi sin darle tiempo a reaccionar ni a cambiar de vereda, uno de los sujetos arremetió contra él y le propinó un tremendo y certero golpe en el pecho que lo dejó totalmente sin aire, haciendo que cayera al suelo y perdiera el conocimiento de forma inmediata. La víctima quedó tirada a la buena de Dios al costado de la ruta durante horas; recién logró despertarse y reaccionar entre las 9 y las 10 de la mañana. Al recuperar la lucidez, se dio con la triste y violenta realidad: presentaba heridas visibles en los brazos producto de la caída y el ataque, y los malvivientes ya le habían metido la mano en los bolsillos para robarle su teléfono celular.

Aturdido y con mucho dolor, el joven caminó como pudo hasta una parada, se subió a un colectivo de línea y se dirigió directamente a la guardia del Hospital Pablo Soria. Allí los médicos lo asistieron de urgencia, le realizaron placas en el brazo lesionado para descartar fracturas, le dieron calmantes y, tras comprobar que no corría peligro, le otorgaron el alta médica.

Al momento de radicar la denuncia en la comisaría, el muchacho admitió que no puede identificar las caras de los agresores por la rapidez del ataque y el desmayo, por lo que la policía ya se encuentra revisando las cámaras de seguridad de la zona de las concesionarias y estaciones de servicio de la Ruta 9 para tratar de identificar a los peligrosos delincuentes.

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