Conmoción

Asesinaron a un niño de 8 años y la pareja de su padre simuló buscarlo durante casi dos semanas

Gabriel había desaparecido tras salir de la casa de su abuela. Su cuerpo fue hallado oculto dentro del baúl de un auto.

QPJ Policiales

Un brutal crimen conmocionó a la comunidad tras confirmarse el asesinato de un niño de 8 años que había sido reportado como desaparecido. Durante doce días, familiares, vecinos y fuerzas de seguridad participaron de una intensa búsqueda, sin imaginar que la responsable estaba dentro del círculo más cercano: la pareja de su propio padre.

El menor, Gabriel Cruz Ramírez, había salido a jugar con sus primos y nunca regresó. Sus padres, separados pero en buenos términos, encabezaron la campaña para encontrarlo, visiblemente desesperados ante la exposición pública del caso.

El cuerpo estuvo oculto todo ese tiempo

La investigación determinó que la autora del crimen fue Ana Julia Quezada, entonces novia del padre del niño. Según estableció la Justicia, actuó movida por celos y resentimiento, al considerar que el menor interfería en su relación.

El asesinato ocurrió el 27 de febrero de 2018. La mujer interceptó al niño cuando se dirigía hacia la vivienda de su abuela y lo mató aprovechando su confianza. La autopsia confirmó que la causa de muerte fue asfixia por estrangulamiento ese mismo día.

Posteriormente cavó un pozo para enterrarlo y se deshizo de su ropa. Incluso intentó desviar la investigación "plantando" una camiseta del menor en una zona ya revisada por los equipos de búsqueda.

Una búsqueda histórica y una trampa policial

El operativo, denominado "Operación Nemo", movilizó a más de 5000 efectivos y se convirtió en uno de los despliegues más grandes realizados en España. Desde el inicio, los investigadores sospecharon de la mujer por su comportamiento llamativo durante los rastrillajes.

Finalmente, bajo vigilancia encubierta, la policía la grabó mientras desenterraba el cuerpo, lo envolvía en una manta y lo cargaba en el baúl de su auto para trasladarlo. Fue detenida cuando llegaba a su cochera.

Condena máxima y dolor irreparable

Durante el juicio, la acusada intentó argumentar que se trató de un homicidio accidental, pero las pruebas forenses y las grabaciones obtenidas por los investigadores demostraron la premeditación del crimen.

La Justicia la condenó a prisión permanente revisable por asesinato, además de considerarla responsable del grave daño psicológico provocado a los padres del niño durante los días en que fingió colaborar con la búsqueda.

El caso generó una profunda conmoción social y quedó marcado como uno de los crímenes más impactantes de los últimos años por la frialdad con la que actuó la autora y la crueldad del engaño.

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