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"Tenía hambre": Alejo, el joven golpeado en un bar en donde "no quieren negros"

El video se viralizó anoche y hoy cuenta qué pasó antes, durante y después.

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Un mozo del restobar Bona, en pleno microcentro de Tucumán, echó a un vendedor ambulante que estaba comiendo una milanesa que le había dado una señora, aduciendo que "no quería un 'negro' en el bar donde trabaja". El lamentable episodio fue filmado.

El periodista Ramiro Suárez Bellanti difundió en Facebook la situación ocurrida en Bona Restó, que funciona en calle 25 de Mayo al 300, debajo del hotel Carlos V. Transcribimos aquí parte de la publicación:

"A. es vendedor ambulante. Vende las medias y repasadores que carga. A veces golosinas, a veces bolsas para residuos y a veces libritos para colorear. Vende lo que toca, lo que pinta o lo que puede. Pero vende. Quiero decir, A. trabaja todo el día. Desde temprano se lo puede ver en la zona de las peatonales. Y se va tarde, a veces a las 21, a veces a las 22 y si no se vendió bien capaz se toma el último colectivo hacia la Banda del Río Salí o se vuelve caminando. (...)

Hace unos días, la miseria humana superó todos los límites de la inmoralidad. A. se acercó a las mesas de un bar llamado "Bona", en plena calle 25 de Mayo, a ofrecer sus medias. Nadie le compró, pero una señora que ya se iba le regaló su milanesa.

A. se sentó en la mesa cuando la señora se levantó y se tomó una pausa para almorzar. Así se ahorraba una comida en el día y podía tener más plata para llevar a la casa. Pero de repente, mientras disfrutaba de un bocado, empezó a recibir piñas en la cara.

Un mozo salió del interior del local, le quitó la comida y comenzó a pegarle para que se retirara. No quería un "negro" en el bar donde trabaja. No le importó, ni siquiera, que la milanesa que estaba comiendo A. ya era de el, porque la señora se la había regalado.

Una amiga que pasaba por el lugar pudo filmar la situación y, conmovida, compartió el video en un grupo. Cuando lo vimos, lo reconocimos y no podíamos creer que era el. Nos pusimos tan mal que nos dieron ganas de pedirle perdón a nuestro bebé por traerlo a un mundo tan de mierda.

¿Cómo puede haber gente tan basura? ¿Hasta dónde puede llegar la miseria humana? ¿Cuáles son los límites del odio, los prejuicios y la exclusión? Ni idea. Lo que sí sé es que este mundo no para de hacerme perder la fe en la humanidad."


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