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CORONAVIRUS

Desesperación en Perú para comprar oxigeno

Muchos infectados realizan el tratamiento en sus casas por temor a acudir a los desbordados hospitales.

QPJ Internacionales

Hay más de 90.000 personas tratándose la COVID-19 en sus casas. Solo unos 10.000 enfermos están hospitalizados, y casi mil conectados a un respirador artificial en unidades de cuidados intensivos (UCI).

Dentro del local que provee el anhelado oxígeno hay tres operarios que van de un lado a otro sin cesar, moviendo cilindros, abriendo y cerrando manillas y cobrando a través de la reja.

Llevan así desde las 8 de la mañana y continuarán hasta las 5 de la tarde "o hasta atender a todas las personas", aventuró Luisber Zalo, uno de los trabajadores.

Solo el martes recargaron más de cien cilindros "pero hoy son el triple de personas", apuntó el operario mientras se afana a sacar uno de los pesados cilindros. Recargar cada uno les toma unos 15 minutos.

"Este señor no solo da oxígeno a nuestros parientes. También se lo da a nuestros bolsillos", dijo Vilca, que se va con sus cilindros medio llenos pero anticipa que hará guardia toda la noche para saber si el establecimiento abre mañana a primera hora.

"Necesitamos abastecernos para el fin de semana, no podemos dejar a nuestros familiares morir en casa. Solo por la falta de oxígeno mueren muchos", remarcó.

Esta carrera por buscar un aliento de oxígeno llegó a Lima, después de que el mes pasado estas escenas ya se dieran en Iquitos, la capital de la región amazónica de Loreto, la más extensa del país, donde pronto sus precarios hospitales se vieron desbordados y desabastecidos de oxígeno.

Para que no ocurra en más regiones, el Gobierno está autorizando la reconversión de distintas empresas para que produzcan oxígeno medicinal, pues la demanda ha aumentado un 40 % durante la emergencia, según reveló su primer ministro, Vicente Zeballos.

Sin embargo, para evitar el acaparamiento y la especulación de precios con el oxígeno, el Colegio de Médicos del Perú (CMP) recomendó al Ejecutivo fijar precios máximos y hacer que las plantas de producción trabajen a tres turnos las 24 horas.

En esta tesitura afronta Perú el momento más crítico de la emergencia, consolidado como el segundo país de Latinoamérica más afectado por la COVID-19 y el décimo del mundo, tras doblar esta semana el número de contagiados de China.


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