Sociedad
Emocionante

Sacó a un chico de la calle para darle un sentido a su vida

Juan Pablo Rodríguez, creador de la fundación "Un tatuaje por una sonrisa" logró algo increíble en un adolescente al darle la responsabilidad de armar un equipo de fútbol.

En un barrio de la periferia de la ciudad de Córdoba tuvo lugar una conmovedora muestra de afecto, que le devolvió a un pibe el sentido de su vida, tras comenzar a incursionar en el mundo de las drogas. El chico miraba de lejos cómo otros nenes recibían su merienda por parte de una fundación solidaria, cuando el máximo representante de esa institución se le acercó y le prometió cumplir su sueño de jugar a la pelota en el club de su barrio, y al mismo tiempo otorgarle la responsabilidad de entrenar a los más pequeños.

A la escuelita Maldonado FC acudieron el creador de la fundación "Un tatuaje por una sonrisa", Juan Pablo Rodríguez, y su grupo de colaboradores, en la jornada del último lunes. La misión radicaba en poner manos a la obra para instalar allí una copa de leche, con el fin de que los niños de la mencionada entidad deportiva pudieran merendar al finalizar los entrenamientos.

Por lo tanto, los voluntarios transmitían su proyecto a los responsables de la institución, y al mismo tiempo entregaban golosinas a cada pequeño presente. En ese instante, Juan comenzó a advertir la presencia solitaria de un adolescente, de 15 años. El menor se hallaba parado, apoyando su mentón a un palo, apartado del resto de los presentes. Una imagen que a Rodríguez lo perturbó durante su estadía en el barrio Maldonado, de la capital cordobesa.

En este sentido, el propio hombre solidario relató que "cuando estaba por irme, pegué la vuelta y le dije: ?¿Vos quién sos?'. Él me respondió: ?Me llamo Iván'. Cuando me contestó, me dije: ?Ya está', y una profesora me cuenta que está en situación de calle y fuma marihuana. Estaba como en el proceso de inicio al mundo de las drogas. Entonces le pregunté si quería jugar con los chicos y me respondió que no había división para él".

Sin embargo, ello no lo amedrentó ni detuvo al tatuador, que constantemente busca sonrisas y sanar almas, sino que le transmitió al pibe un desafío que le daría sentido a su vida, marcada hasta ese entonces por el olvido.

"Necesito que busques chicos de tu edad para armar tu equipo y que te encargues de que asistan a los entrenamientos", fueron las palabras de Juan Pablo, causantes del llanto emotivo e impactante del adolescente. "No se esperaba que alguien le diera una responsabilidad, ahí encontró un sentido a su vida que hasta ese día sólo radicaba en levantarse y salir a cirujear en la calle", consideró el titular de la organización benéfica.

"Hasta ese entonces, los días de Iván se caracterizaban por no tener horarios, ni deberes por asumir, sólo el de juntar unos ?manguitos' para comer. Ahora, el próximo paso, con tiempo, es volver al ?cole', además de brindarle contención psicológica", se juró Rodríguez.


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