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Estudios afirman que el cannabis mata solo las células cancerígenas

A través de un mecanismo que causa que las mitocondrias dejen de producir energía, el THC conduce a la muerte de células cancerígenas. Por lo contrario la quimioterapia mata incluso células sanas.

La explotación del aceite de palma es terrible para el medio ambiente y ya ha llevado a la deforestación de 1.300 kilómetros cuadrados de selva, en hábitats de orangutanes, principalmente en Indonesia. Si este dato no es suficiente para que reconsideres usar aceite de palma, tal vez necesites ver las imágenes que ilustran esta nota.

Los orangutanes, junto con otros animales, están siendo constatemente expulsados de sus hogares debido a que los bosques y selvas son destruidos para poder cultivar la palma aceitera. Esta lamentable realidad se refleja en el siguiente video capturado y difundido por la ONG International Animal Rescue (IAR), con sede en el Reino Unido y cuya función principal es ayudar a los animales salvajes y domésticos con rescate y rehabilitación prácticos.

En la filmación, de 2013 pero subida a las redes sociales hace pocos meses, puede verse como un orangután se desespera ante el poder destructivo de una topadora. Para ello defiende lo que parece ser -tal vez- su árbol favorito, subiéndose y dándole un golpe a la máquina, antes de ser derribado y escapar entre los escombros a su alrededor.

Solo basta imaginar el horror padecido por este animal ante el apocalipsis de su mundo natural, arrasado por la avaricia del hombre.

Luego de escapar de la muerte y la destrucción de su hogar, el orangután fue rescatado por IAR. «A pesar de todos los obstáculos en la zona, nuestro equipo fue capaz de rescatarlo y protegerlo», dice la ONG.

La razón de esto proviene del sistema endocannabinoide y los receptores CB1 y CB2. Estos receptores cannabinoides son activados por los fitocannabinoides presentes en el cannabis. Existe una teoría en varios estudios que la enfermedad se origina a partir de la deficiencia de endocannabinoides.

Los receptores CB1 se concentran en el sistema nervioso, incluido el cerebro; Los receptores CB2 se encuentran en todos los órganos internos y son parte del sistema inmune.

Cuando el THC se une a los receptores CB1 o CB2 (en una célula cancerosa), provoca un aumento en la producción de un lipido llamado ceramida y esta conduce a la muerte celular. Una célula sana no aumenta la ceramida en respuesta al THC, pero una célula enferma si lo hace.

Se puede ver en este vídeo cómo el THC mata las células cancerosas pero no afecta las células sanas. El vídeo es de un período de 20 horas que se reduce a menos de 30 segundos.

A medida que la ceramida crece, esto hace que las mitocondrias sean más fáciles de penetrar en el citocromo (una proteína celular que es importante para la producción de energía). El citocromo sale de las mitocondrias y la célula ya no es capaz de producir energía; en otras palabras, se destruye.

Empezamos a entender cómo funcionan estos mecanismos y cómo el cannabis puede matar el cáncer. Lo que sabemos con certeza es que el cannabis es un asesino inexcusable de las células cancerosas y no siempre afecta a las células sanas.


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