Una pintora con síndrome de Down vende sus obras a Europa y se convirtió en embajadora cultural
La historia de la joven de 21 años es para aplaudir. Empezó haciendo arte en pandemia y hoy es reconocida en su provincia.
Con 21 años, Sofía Querejeta se transformó en embajadora Cultural de Neuquén al demostrar el gran talento que tiene con la pintura. Nació el 19 de septiembre del 2000 en Bariloche, y a los pocos años de vida su papá se mudó por trabajo a Buenos Aires. Ella se crió en San Martín de los Andes con su hermano Santino (20) y su mamá Noelia (45).
Hoy, su madre declara que Sofía se transformó en "un ejemplo para los chicos con síndrome de Down, tienen que ver que sí se puede, que ellos pueden lograr todo".
Al principio de la pandemia, Sofía ayudó a su madre a pintar mates para un emprendimiento, al pasar los meses la joven fue más allá y deslumbró a todos con su talento. Tanto así, que sus cuadros fueron a parar a Europa.
La cotización de sus obras arranca desde los 20.000 pesos, incluso vendió por 80.000 cuadros que fueron a Portugal. Sueña con conocer París, y sigue en Instagram a un pintor -que igual que ella- tiene síndrome de down. Una curadora, analizó y fijó el precio de cada una de sus obras.
"Ves esto, la cartera, me la compre yo, con la plata", dice Chini (como le dicen sus seres queridos), cuando expresa su autonomía como una gran mujer empedrada. Y su mamá agrega: "Sofía es muy independiente, cocina, plancha, pone la mesa, y por la noche pinta, yo la dejo y la grabo. Con los cursos se animó a usar toda la hoja, hace unas obras increíbles".


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