Se llevó a la tumba las claves para acceder a 189 millones de dólares

Gerald Cotten murió sin revelar las contraseñas de 76.000 clientes y sus 215 millones de dólares canadienses.

QPJ Internacionales

¿Dónde está el dinero? ¿Gerry está a salvo? ¿Tenía una caja fuerte? ¿Recibiste el correo electrónico que prometió? ¿Quién es su abogado? Necesita contactar a su abogado... ¿Dónde está el dinero? Necesitamos el dinero... 250 millones. ¡La caja fuerte no está donde dijiste que estaba! ... ¿Qué pasa con el cheque CIBC? ... ¿Ya encontraste el almacenamiento en frío? ... ¿Esa caja fuerte en el sótano? Debes conocer los códigos... ¡piensa! ... ¿Donde está el dinero? ¡¿Donde está el dinero?!

"Mi mundo cómodo, pacífico y satisfactorio, que había sido destruido por el repentino terremoto de la muerte de Gerry apenas dos días antes, ahora estaba siendo arrastrado por un enorme tsunami de preguntas que no podía responder y demandas que no estaba lista para manejar".

Con esas palabras comienza el libro de Jennifer Robertson, la viuda de Gerald Cotten, el prolífico inversor que se llevó a la tumba las contraseñas que desbloqueaban más de 180 millones de dólares. La vida y muerte de Cotten, envueltas en sospechas que van desde que era en realidad un estafador hasta que falseó su propia muerte, se reflejan en el nuevo libro "La Viuda del Bitcoin", escrito por su mujer.

En el escrito, la mujer intenta esbozar un pedido de disculpas a las más de 76.000 personas que formaban parte de QuadrigaCX, la mayor plataforma de cambio de criptomonedas de Canadá, y se quedaron sin nada cuando Cotten murió. Es que Gerald era demasiado bueno para ser real: de cabellos cobrizos y mirada amable, era la clase de persona que todo el mundo quería tener alrededor. Y en la que todo el mundo confiaba. Por eso, cuando se compró 17 propiedades en Canadá, nadie lo cuestionó, cuando empezó a viajar por todo el mundo todos lo celebraron, y cuando abordaba aviones privados, se lo atribuyeron a su habilidad financiera.

Cotten tenía apenas 15 años cuando dirigió la operación en un foro en línea llamado TalkGold y prometió a sus inversionistas retornos inimaginables de hasta 150 por ciento en dos días. Pudo mantener la empresa a flote, llamada S&S Investments, durante tres meses, antes de que fracasara y desapareciera el dinero de los inversores.

Casi 15 años después lanzó QuadrigaCX, gracias a la que se pudo permitir un yate de USD 600.000, un Lexus de alta gama, 17 casas en Canadá y un avión. Como muchos otros en la industria, enmarcó su empresa no solo como una herramienta financiera, sino como un cambio social radical. Así predicó el evangelio de criptomonedas en apariciones en podcasts y vídeos en YouTube.

La muerte de Cotten y las sospechas del dinero

Según el documental, Cotten había sufrido durante mucho tiempo la enfermedad de Crohn, pero no dijo nada al respecto. El 8 de diciembre, nueve días después de aterrizar en India y de haberse registrado en el lujoso hotel Oberoi Rajvilas en Jaipur, sufrió un fuerte dolor de estómago. Los médicos de un hospital cercano descartaron inicialmente la enfermedad como diarrea del viajero. Pero los análisis de sangre mostraron que Cotten había desarrollado un shock séptico. En 24 horas, sufrió tres infartos. El último lo mató.

El 14 de enero de 2019, más de un mes después del fallecimiento de Cotten, la comunidad de Quadriga fue notificada de su muerte. Todos se mostraron consternados por la muerte de Cotten. Sin embargo, poco a poco esa tristeza fue reemplazada por ira. Porque comenzaron los pedidos de dinero y las preguntas a su esposa, que no tenía idea de nada. En la computadora de Gerald se guardaban las contraseñas para los ahorros de miles de personas. "No sé la contraseña o cómo recuperar la clave", dijo. "A pesar de repetidas y diligentes búsquedas, no he podido encontrarlas escritas en ninguna parte", declaró Robertson.

Jennifer Robertson no sabía cómo acceder a la computadora de su marido

Al igual que otros cambios de criptomonedas, Quadriga mantuvo sus fondos en las supuestas "carteras frías", que son dispositivos de almacenamiento digital que no están conectados a Internet y que están protegidos contra el acceso ilegal. El inconveniente principal es que el único que conocía las contraseñas de las cripto bóvedas de la empresa era Gerry.

"Yo, por mi parte, ni siquiera entendía totalmente toda la jerga: billeteras calientes, billeteras frías. Tuve que aprender rápido", contó Robertson en su libro.Hubo personas que perdieron toda su jubilación. "Terminé perdiendo los ahorros de mi vida: perdí 400.000 dólares", dijo Tong Zou, que formaba parte de la comunidad de Quadriga, en un documental. "Tomé tres préstamos del banco y lo puse todo en criptomonedas. Me metí en un pozo profundo y la única forma de salir de él era vender mi casa", lamentó.

"Intenté iniciar sesión, pero no tenía las contraseñas correctas para su computadora. En retrospectiva, creo que Alex y yo, y los otros contratistas que conocería más tarde, estábamos atónitos por el hecho de que ninguno de nosotros sabía lo que ahora necesitábamos desesperadamente saber", se lee entre los primeros párrafos de "La Viuda del Bitcoin".

No hubo pistas. No hubo claves. No hubo un "botón del hombre muerto" que desbloqueara la computadora o el dinero. En Jaipur no solo había muerto Cotten, sino también los ahorros de miles de personas que confiaron en él. Hasta el momento, todos los esfuerzos solamente tuvieron un "éxito limitado en la recuperación de unas pocas monedas", así como alguna de la información contenida en su computadora y su teléfono.

Robertson admitió: "Tan sorprendente como pareció al principio, rápidamente me di cuenta con un sobresalto de que era Gerry antiguo. Siempre fue el líder, la voz autoritaria a la que otros inevitablemente cedieron. El conocimiento era poder, y Gerry lo tenía todo".

La estafa existió... ¿y la muerte?

La Comisión de Valores de Ontario investigó a la compañía y concluyó que "lo que sucedió en Quadriga fue un fraude a la antigua envuelto en tecnología moderna". Las investigaciones sobre la empresa revelaron que Cotten creó varias cuentas falsas en Quadriga para influir en las transacciones en la plataforma. De hecho, en algún momento se involucró personalmente en el 87 por ciento de las transacciones.

Pero la interferencia no terminó ahí: según los investigadores, parece ser que el capo de las criptomonedas también mezcló el dinero del cliente con el suyo y así financió el lujoso estilo de vida por el que se hizo conocido.

Se recuperó muy poco dinero del que tenía Quadriga

Aunque algunos no creen que Cotten realmente haya muerto, pese a que su mujer insiste en que ella estuvo presente en el funeral, el dinero de Quadriga sí desapareció. Hasta ahora, solo se han recuperado alrededor de USD 46 millones. "Quiero que las personas a las que Gerry hirió sepan que yo también estoy herida. Sé que estaban muy heridos, y sé que no puedo hacerlo mejor. Ojalá pudiera", le dijo a The Globe and Mail Robertson. En la tumba de Cotten yace la clave para 189 millones de dólares. Sin embargo, muchos se preguntan: ¿realmente logró ganar dinero o simplemente se gastó lo que le ingresó? Todavía no hay contraseña que desbloquee esa respuesta.

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