Salud

Las siestas mejoran la memoria y la capacidad de resolución de problemas

Según los científicos, lo ideal es que sean de entre 20 y 25 minutos, preferentemente antes de las 15, para no sufrir insomnio durante la noche.

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Existen varios motivos para dormir una siesta diaria. Diversas investigaciones científicas dieron cuenta de los beneficios de tomar un descanso después del almuerzo. Para algunos es una pérdida de tiempo; para otros, un placer que se disfruta muy pocas veces, un corte en el día para conectar con uno y despejarse de la rutina.

La siesta siempre ha tenido amantes y detractores. Sin embargo, lejos de una costumbre holgazana, ese descanso brinda importantes beneficios para la salud. A lo largo de los años, se ha demostrado que dormir unos minutos después del almuerzo podría ayudar a las personas a recuperar el sueño perdido y asegurar un ritmo de vida más sano. No se necesita hacerlo por dos o tres horas, sino que con media hora al día (o menos) es suficiente para levantarse renovado.

Diversas investigaciones científicas dan cuenta que el período del día en donde se puede encontrar mayor somnolencia para dormir la siesta es después de comer, entre las 13 y las 17 horas. Es importante para lograr un buen descanso encontrar un lugar cómodo, tranquilo y, en lo posible, sin ruido y con poca luz ¿Pero cómo impactan esos minutos de descanso en nuestro cuerpo? De distintas maneras, aunque principalmente favoreciendo al organismo y a la mente, haciendo propicia la relajación y bajando nuestros niveles de estrés.

Un nuevo estudio científico asegura que dormir entre 20 y 25 minutos por día, preferentemente antes de las 15, mejora la memoria, la creatividad, la empatía y la resolución de problemas. Los expertos creen que esos momentos de sueño son muy buenos para la salud física y mental, ya que lo recomendable es dormir entre siete y nueve horas por día, pero no necesariamente todo de una vez.

Till Roenneberg, profesor de Cronobiología en la Universidad de Munich, dijo al respecto: "En los viejos tiempos, nos decían que debíamos hacer entre 12 y 16 horas de trabajo para ellos, y luego tener ocho horas para hacer lo que queríamos. Querían que durmiéramos eficientemente en un período determinado".

Matthew Walker, profesor de Neurociencia en la Universidad de California (Berkeley), y autor de "Why We Sleep" ("Por qué dormimos"), dijo que las personas que tienen problemas para conciliar el sueño por la noche "deben abordar las siestas con precaución y que en general se deben evitar tomar siestas antes de las 15.00". En ese sentido, añadió: "Si duermes la siesta demasiado tarde en el día, es un poco como picar un bocadillo antes de la comida principal: simplemente te quita el hambre por la noche". Para el especialista, pasarse de los 25 minutos de siesta puede generar que las personas se sobrepasen durmiendo y luego experimenten "inercia del sueño", insomnio o aturdimiento.

BENEFICIOS DE LA SIESTA:

Previene las cardiopatías y disminuye la presión arterial: ayuda a reducir en un 37% el estrés así como también el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Es que dormir poco incrementa el cortisol, lo que trae aparejado el debilitamiento del sistema muscular e inmunológico así como también la disminución de la hormona el crecimiento. Recuperar parte de ese sueño a través de la siesta reduce la tensión y la ansiedad, ayuda a reparar los músculos y a perder peso.

Aumenta la concentración y facilita el aprendizaje: numerosas investigaciones dan cuenta que dormir tan sólo seis minutos después del mediodía ayuda a memorizar palabras y objetos ya que durante el sueño los recuerdos recientes pasan del hipocampo al neocórtex, donde se consolida la memoria a largo plazo. Además, el sueño permite afrontar nuevos conocimientos, fijar los adquiridos y mejorar los reflejos.

Ayuda a resolver problemas y estimula la creatividad: cuando se alcanza la fase REM del sueño, que es esa en la que soñamos, podemos relacionar en menos tiempo ideas y logramos encontrar más rápidamente soluciones a los problemas debido a que se activa la zona del hemisferio derecho del cerebro que se asocia con esa capacidad.

Mejora el estado de ánimo y contribuye a ser más positivo: los individuos que duermen siesta incrementan su receptividad ante la felicidad, a diferencia de quienes no lo hacen que manifiestan más ira y miedo. Además, dormir aporta a nuestro cerebro serotonina, lo que nos brinda una sensación de bienestar y satisfacción.

Fuente: Todo Noticias.

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