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El vengador

El "cazador de pedófilos": buscaba abusadores de menores y los atacaba a martillazos

Muchos lo consideran un héroe y piden su libertad.

QPJ JUJUY

"Mi familia era muy religiosa y me llevaban a todas las actividades religiosas disponibles, dos o tres por semana. Así que puedes imaginar el horror y la confusión que experimenté cuando mi padre adoptivo comenzó a usar las sesiones de 'oración' nocturnas para abusar de mí".

El contundente relato de Jason Vukovich, un hombre de 44 años, de Alaska (Estados Unidos) condenado a 25 años de prisión, ha hecho que muchas de las personas que conocieron su historia salieran a apoyarlo y a exigir su libertad.

Se encuentra en prisión desde 2018, cuando fue sentenciado por sus ataques a tres pedófilos. Logró ubicarlos gracias al registro de agresores sexuales de la ciudad de Anchorage. De allí obtuvo toda la información necesaria como para irrumpir en sus viviendas y descargar toda la ira que guardaba desde su tormentosa infancia, en la que los abusos de su padrastro eran moneda corriente.

Según Clarín, los hechos sucedieron 2016, cuando Vukovich anotó en un cuaderno una lista de nombres de abusadores de menores entre los que se incluía a Wesley Demarest, de 67 años. Según explicó la víctima, el 29 de junio de aquel año, un martillazo rompió el vidrio de una de las ventanas de su vivienda.

Era la una de la mañana y el atacante irrumpió en la casa, corrió hasta su habitación y lo increpó: "Me preguntó si pensaba que había pagado por mi crimen", recordó el hombre que había abusado de una menor de edad en 2006 y pasó nueve meses en la cárcel. "Yo le dije, 'Sí'. Pero él respondió: 'No, no pagaste lo suficiente'".

De acuerdo a su relato, Demarest no recuerda exactamente qué ocurrió en ese momento, simplemente sabe que se despertó tirado en el suelo en medio de un charco de sangre. "Solo estaba usando mis calzoncillos. Estaban empapados en sangre, completamente empapados en sangre", dijo. "Los paramédicos me subieron a una camilla y me sacaron de allí". Había recibido cinco martillazos en la cabeza.

Era el tercer y último ataque de Vukovich a agresores sexuales. Unos días antes había hecho lo mismo con Charles Albee, Andres Barbosa, pero esta vez no logró escapar y, media hora después de aquel episodio, los policías lograron capturarlo. Además de golpear violentamente a sus víctimas, el hombre también les había robado varios artículos personales como computadoras, según informó el sitio Anchorage Daily News.

Todas las víctimas llegaron a recordar una frase que Vukovich les repetía en medio de sus ataques despiadados: "Soy un ángel vengador".

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