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Dolor en la farándula

A los 77 años murió el actor Hugo Arana: Se contagió COVID de la forma menos pensada

Estaba internado desde hace unos días en una clínica privada.

QPJ JUJUY

El actor Hugo Arana, de extensa trayectoria en teatro, cine y televisión murió a los 77 años en en el Sanatorio Colegiales. El reconocido artista había sido hospitalizado hace unos días por un accidente doméstico. Sin embargo allí le realizaron el hisopado, que confirmó que estaba contagiado de COVID-19.

Siempre honrando el oficio de actor, en cine formó parte de más de cuarenta películas entre ellas El santo de la espada, La tregua, La vuelta de Martín Fierro, La historia oficial, Made in Argentina, Las puertitas del Sr. López, El lado oscuro del corazón, El verso, Yanka y el espíritu del volcán. En televisión participó en Papá Corazón, la banda del Golden Rocket, Buenos vecinos, Los exitosos Pells, Los Sónicos, Para vestir santos, Resistiré y La Leona entre los más recordados. Su gran éxito televisivo fue en Matrimonios y algo más. Allí dirigido por Hugo Moser encarnó al Groncho en el sketch El Groncho y la dama que protagonizaba con Cristina del Valle. Además personificó a Huguito Araña, que repetía el estereotipo de homosexual afeminado de esa época. El personaje nació en 1982 en plena dictadura y los militares lo quisieron prohibir por considerarlo "un mal ejemplo". La solución fue "casar" al personaje con el de la actriz Mónica Gonzaga, pero manteniendo su identidad sexual. Huguito Araña realizaba entrevistas improvisadas que descolocaban al entrevistado como la que le hizo al arquero Sergio Goycochea luego de atajar los penales en el Mundial de Italia y se desmayó sobre él luego de oler su perfume.

El teatro fue su gran pasión protagonizó innumerables obras como "Baraka", "El saludador", "Filomena Marturano", "La nona", "Made in Lanús" y "Los tutores". Reconocido por la crítica y sus pares, querido por el público, las luces de la fama nunca lo marearon. "Para mí, el éxito es la escalerita que uno se pone y va subiendo escalón a escalón, según cómo se sienta en cada paso. El éxito no está afuera, no es el reconocimiento. Eso no está en mis manos. Yo busco subir un escalón y sentir que puedo transformar un escobillón en un caballo blanco y andar a caballo". Aseguraba que amaba la profesión porque lo ayudó a entender que la vida es un juego, pero un juego sagrado.

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